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Archive for the ‘Escribe el director’ Category

Hola a todos/as,

Después de tres años con el blog de Greenpeace en wordpress (…y parece que fue ayer), hemos migrado todos sus contenidos y vuestros comentarios a la nueva página web de Greenpeace (www.greeenpeace.es). El nuevo gestor de contenidos que tenemos nos permite incluir el blog dentro de los contenidos de la web y destacarlos entre los demás contenidos.

Así que cerramos este blog de Greenpeace, en el que hemos compartido tantos buenos momentos y hemos respondido a tantas preguntas. Podéis seguirnos en el blog de la nueva web: http://www.greenpeace.org/espana/es/Blog/ y continuar dejándonos vuestros comentarios.

¡Gracias por estar ahí, cercanos, dándonos vuestro apoyo a través de los comentarios y os esperamos en la nueva web!!

Un saludo,
Greenpeace

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Querid@s amig@s,

Después de casi diez años llevando el timón de esta gran organización, ha llegado el momento de decir adiós. Lo digo con la pena de quien sabe el valor de lo que deja, y con la satisfacción de poder mirar  todo que hemos hecho en estos años y poder decir: ha merecido la pena. También con la curiosidad, casi infantil, de quien elige andar nuevos caminos.

Greenpeace ha alcanzado en estos años unos niveles formidables de penetración en la sociedad española, y eso ha sido posible gracias a toda nuestra gente. Las casi 105.000 personas que cada día nos apoyan, y que hacen posible esta organización, es casi un milagro. Moviendo la máquina hay un equipo de trabajadores motivado, capaces de navegar en medio de los temporales más severos. Qué decir del equipo de activistas, que se juegan la vida por defender esta Tierra nuestra tan maltratada, sin otra recompensa que saber que están haciendo lo imposible. Y cada uno de los voluntarios, y las voluntarias, dando impulso en la calle a nuestras campañas. Tampoco me olvido del Consejo, ni de la Junta, ocupados siempre tareas tan importantes como ingratas. Aunque, una vez más lo digo, mi admiración más especial va para los chicos y chicas que en la calle dan la cara por la organización cada día. A todos : ha sido un lujo trabajar con vosotros.

Siempre he pensado que la Dirección de Greenpeace es un puesto muy importante. En estos años he aportado toda mi energía y dedicación a esa tarea. No hubo un minuto en el que no tuviera la organización en la cabeza, ni problema al que no le haya plantado cara. Ahí están los resultados.  Por eso he querido dejar la organización en la mejor situación, y en el mejor momento  posible. Greenpeace está fuerte, saneada, y llena de vigor. Es ahora, entonces, el día para dejar paso. Creo firmemente que el liderazgo en las organizaciones debe mostrarse sabiendo dejar el paso libre cuando llega el momento. Aunque la ausencia pueda generar cierta sensación de vacío, las organizaciones muestran su fortaleza precisamente en su capacidad de regeneración, renovación e innovación.

Los que me conocéis bien sabéis que la innovación ha sido uno de  mis principales caballos de batalla. En un mundo hostil como en el que nos movemos, sólo estando siempre en la primera línea seremos capaces de hacer llegar el mensaje ecologista. Lo estáis haciendo. No lo dejéis.

La crisis ecológica es muy profunda. Esto no se arregla fácilmente con pequeñas acciones individuales. Por importantes que sean éstas, la destrucción ecológica está motivada por un sistema atroz que pone el beneficio económico por delante de cualquier otra consideración. Es necesaria la acción y la movilización colectiva contra los poderes que económicos y políticos que impiden el avance. Estoy convencido de que la lucha pacífica de Greenpeace es imprescindible como catalizador del cambio, y de que está concienciando a millones de personas sobre las raíces de esta crisis. Los cambios necesarios deben ser profundos y serán difíciles. La represión que sufren nuestras acciones en los últimos tiempos son síntoma de que estamos acertando en el objetivo, pero que el sistema perseguirá sin tregua  a los disidentes.

La defensa de la Tierra merece la pena. En mis próximas aventuras seguiré defendiendo los mismos principios que me han movido hasta aquí.

Muchas gracias amig@s por estos años,  y nos vemos en el camino.

Juan López de Uralde, director de Greenpeace España

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Autores: Profesor Dirk Voorhoof y Profesor Serge Gutwirth

Las organizaciones no gubernamentales y sus activistas desempeñan un papel activo y esencial en las democracias representativas. Al igual que los periodistas y los guardianes de la sociedad, son parte de la vanguardia contra la tiranía, y su servicio al sistema político, aunque a menudo incómodo para los políticos, no debe subestimarse. Sin embargo, existe una creciente y preocupante tendencia a responder a la desobediencia civil y a la protesta pacífica con acciones penales y el uso de castigos severos y desproporcionados, como medio de reprimir la disidencia y restringir la libertad de expresión.

Es lo que está pasando con Greenpeace, una organización que se adhiere estrictamente a sus valores fundamentales de acción directa no violenta. Últimamente, hay varios ejemplos destacados sobre el duro trato que las autoridades ejercen sobre sus activistas. Durante la conferencia del clima de Copenhague en diciembre de 2009, por ejemplo, cuatro activistas de Greenpeace pasaron 20 días en prisión preventiva por irrumpir en la cena de gala celebrada por la reina danesa. Esta reacción de la justicia danesa con los “Cuatro de la Alfombra Roja” fue un acto particularmente brutal e intimidatorio considerando el carácter pacífico de la actividad.

Más de un año antes, al otro lado del planeta, Junichi Sato y Toru Suzuki, dos activistas contra la caza de ballenas, fueron objeto de un trato similar de detención arbitraria. Ambos interceptaron una caja que contenía carne de ballena de contrabando, destapando así un caso de malversación dentro del programa de caza de ballenas financiado por los contribuyentes japoneses. La caja fue entregada a la fiscalía como prueba del comercio ilegal que se estaba realizando. Cabe destacar que fueron ellos y no los traficantes de carne de ballena quienes fueron detenidos. Permanecieron encarcelados durante 26 días – 23 de ellos sin cargos – antes de ser acusados de allanamiento y robo, y llevados a juicio por un sistema de justicia que se niega a investigar la malversación de fondos dentro del programa ballenero japonés.

En ambos casos, no hay justificación para tales períodos prolongados de detención, sobre todo porque Greenpeace y los activistas que participan en estas actividades, han cooperado sinceramente y de buena fe con las investigaciones en todo momento. En el caso de los “Dos de Tokio”, como Sato y Suzuki son conocidos, el hecho de que transcurridos dos años su caso siga en los tribunales es especialmente injustificable.

El Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de Naciones Unidas, que coincide en su diagnóstico, aprobó recientemente un dictamen que recogía que los Dos de Tokio fueron detenidos arbitrariamente por las autoridades, y que las autoridades japonesas no han respetado sus derechos humanos, incluida la libertad de opinión y de expresión.

Lo que es especialmente preocupante en estos casos es que tanto en Dinamarca como Japón son democracias que han firmado y ratificado el Pacto Internacional de Naciones Unidas de Derechos Civiles y Políticos. Sobre la base de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto es un medio importante para garantizar que los derechos humanos sean garantizados y respetados por todos los firmantes. Las detenciones prolongadas y arbitrarias de los activistas no sólo constituyen una violación del Pacto, sino que también crea lo que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos describe como un “efecto paralizante”, ya que el temor a las repercusiones de las autoridades ejerce un efecto desalentador sobre la disidencia pacífica, esencial para una sociedad libre y democrática.

Los Cuatro de la Alfombra Roja y los Dos de Tokio se enfrentan a las penas de cárcel, poniendo de relieve la creciente tendencia de las autoridades a recurrir al derecho penal de manera rápida y desproporcionada. Esto es muy preocupante, ya que es un síntoma de que los sistemas de justicia están siendo utilizados como herramienta para controlar la libertad de expresión y la libertad política de los ciudadanos.

Pueden haber pasado 30 años desde que Japón ratificó el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, pero el Comité de Derechos Humanos de la ONU ha pedido de forma reiterada a este país, la última vez en 2008, una mejora de la situación en materia de derechos humanos en 26 aspectos diferentes, incluyendo la libertad de expresión.

El caso de los Dos de Tokio ofrece una clara señal de que las autoridades japonesas no están cumpliendo con las obligaciones de Japón en virtud del Pacto, y lo que es igualmente preocupante, es que tampoco lo haga ninguno de sus compañeros signatarios. Todos los gobiernos que han ratificado el Pacto deben garantizar que se respeten sus principios, no sólo en su propio país, sino de forma universal. Es un tratado internacional, y la defensa de los derechos humanos es una obligación internacional. Es inaceptable decir simplemente “no es mi país, no es mi problema.”

Las reacciones severas por parte de la policía y los sistemas jurídicos en contra de los Cuatro de la Alfombra Roja y de los Dos de Tokio son violaciones flagrantes de la libertad de expresión y del derecho a la protesta pacífica, derechos garantizados en los convenios europeos e internacionales de Derechos Humanos. Estos casos deben servirnos de advertencia sobre lo que puede deparar el futuro si los gobiernos pueden, simplemente, ignorar sus obligaciones y no respetar los derechos fundamentales de los ciudadanos y  de las organizaciones no gubernamentales cuyas intenciones son contribuir a un mundo mejor para todos.

Dirk Voorhoof es profesor de Derecho en Medios de Comunicación y Libertad de Expresión en las Universidades de Gante (Bélgica) y de Copenhague (Dinamarca).

Serge Gutwirth es profesor de Derechos Humanos de la Universidad de Bruselas (Bélgica).

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El atún rojo (Thunnus thynnus), una de las especies de peces más emblemática en nuestro país, se encuentra en grave peligro de extinción por la brutal presión pesquera. Si desaparece el atún rojo, con él se van prácticas pesqueras milenarias que todavía se mantienen en nuestro país, como las almadrabas. Lo que poca gente conoce, es que la población de atún rojo se distribuye por todo el Atlántico, y que una parte de ella no se reproduce en el Mediterráneo, sino en el extremo occidental del Golfo de México, exactamente en la zona afectada por el vertido.

Cuando los atunes abandonan el Mediterráneo se dirigen hacia el Atlántico. Algunos de estos atunes del este van en algún momento a reproducirse al oeste. Se desconoce qué proporción sigue ese camino: todavía hay grandes incógnitas sobre la reproducción de este magnífico animal. Como en otros casos, estamos destruyendo el recurso antes de conocerlo bien.

Ambos núcleos reproductores se han visto drásticamente reducidos, pero el atún rojo occidental está todavía más amenazado que el mediterráneo. El drama se cierne nuevamente sobre el atún rojo: la zona en la que se está produciendo el vertido de petróleo, cuyo origen es un pozo abierto por la plataforma de la petrolera BP Deepwater Horizon es exactamente el lugar de desove. Y lo que es peor, es ahora justamente esa temporada. Por si fueran pocos los problemas de esta especie, ahora se encuentra con sus lugares de puesta convertidos en un auténtico mar tóxico.

Muchas especies de peces se encuentran ahora desovando en ese área. Pero en estado larvario son especialmente sensibles a la contaminación por hidrocarburos. Las larvas no pueden huir. Son movidas por las corrientes, y por tanto viajarán junto al crudo hasta morir.

Por otro lado el próximo día 15 se abre la pesquería en el Mediterráneo y los pesqueros se preparan para ir a por el último atún rojo del Mare nostrum. Incapaz de conseguir que el Convenio Cites lo protegiera, la Unión Europea ha repartido las cuotas de pesca de este gran túnido. Tal vez en esta ocasión sean las últimas, no por su afán conservacionista, sino por la reducción de los stocks hasta su práctica extinción.

Juan López de Uralde, director de Greenpeace España

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Han pasado cinco meses desde que en Copenhague los líderes mundiales mostraran su desinterés por salvar la Tierra. Ahora con el grifo de petróleo abierto en el Golfo. de México nos preguntamos cuánta más destrucción hace falta para que de una vez por todas se ponga freno a una adicción, la del petróleo, que nos lleva a la destrucción. Tenemos la tecnología renovable. Sólo falta la voluntad política para ponerla en marcha. Como primer paso: ¡paren este vertido!

Los que hemos vivido algunas mareas negras sabemos muy bien que una vez que el petroleo llega al medio ambiente poco se puede hacer por reducir su terrible impacto sobre el ecosistema. No puede haber otra prioridad ahora mismo que parar ese vertido al mar de casi mil toneladas al día.

Lo que estamos viendo estos días en el Golfo de México es un escándalo de dimensiones planetarias, que dejará pequeño al Exxon Valdez o al Prestige. Pero sobre todo pone en cuestión la credibilidad de un sector, el petrolero, cuyo récord de agresiones a la Tierra alcanza nuevas cotas con este vertido.

La petrolera BP debe parar ese vertido. No hay excusas. Si no lo hace llevará a la ruina a un ecosistema único, y a miles de personas.

No nos engañen más. Todos sabemos que las barreras tienen una efectividad muy limitada. En cuanto sopla el viento, el crudo las salta sin problema. Los disolventes causan mas daño que el que palian. Como vivimos en Galicia, sólo las manos, las palas y las excavadoras sirven para retirar el crudo al llegar a tierra. En el mar igualmente: tratar de absorberlo por medios mecánicos. No hay otra vía para tratar de reducir los impactos.

Este vertido tiene la virtud, al menos, de haber dejado en evidencia a Obama en su discusión de reabrir la costa americana a la explotación petrolífera. Nos preguntamos ahora qué debe ocurrir para dar la vuelta a la inacción contra el cambio climático, causado por el mismo petróleo que hoy ensucia la costa de Luisiana. ¿No es hora hoy de poner en evidencia al dañino y poderoso lobby petrolero?

Juan López de Uralde, Director de Greenpeace

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Coincidiendo con el 25 Aniversario de Greenpeace en  España, decidimos hace por ahora un año, instaurar un Premio que llevaría el nombre de Artemio Precioso. Con él pretendemos anualmente homenajear a aquellas personas que hayan destacado por su compromiso ambiental, y que hayan impulsado la labor de Greenpeace. El premio lleva el nombre de Artemio Precioso, porque también pretende rendir a nuestro buen amigo Artemio un pequeño y sentido homenaje cada año.

Artemio fue un luchador incombustible. Una persona que dedicó su vida a la lucha por los derechos más básicos de las personas y, en especial, por el medio ambiente. Su compromiso social fue múltiple, pero siempre Greenpeace – organización que ayudó a fundar –  ocupó un lugar especial en su gran corazón. Por eso cada año queremos recordarle con este premio.

Este año el premiado es el periodista Gustavo Catalán Deus. Gustavo es uno de los periodistas ambientales más reconocidos en España. Su labor comienza años atrás, precisamente cuando Greenpeace comenzaba su lucha en la España de la transición oponiéndose al vertido de residuos radiactivos en la fosa atlántica. En aquellos primeros ochenta, Gustavo entró en contacto con Greenpeace, y desde entonces siempre ha estado ahí. Desde que las lanchas del “Sirius” se oponían a aquellos vertidos poniéndose bajo los bidones, a la lucha contra los balleneros en el Estrecho de Gibraltar.

Por sus artículos en Diario 16 o El Mundo se han tratado todos los problemas y polémicas ecológicas que ha sufrido este país a la largo de los últimos treinta años. No han sido pocos. Su pluma se ocupado de las especies amenazadas, de los espacios en peligro, y también de los más protegidos. Las energías renovables, tan injustamente atacadas hoy en día,  han tenido en Gustavo a su defensor; ha sido un puntal de la denuncia del cambio climático, sus efectos y sus causas. Gustavo no ha cejado un minuto en su compromiso con nuestra maltratada Tierra.

Dos notas personales: después del vertido de Aznalcóllar fue agresivamente atacado por responsables de aquella mina de Boliden. Los mismos que luego huyeron del país dejando detrás la miseria social y ecológica. Recuerdo con especial cariño su acompañamiento en los momentos más duros de la marea negra del Prestige. Un momento especial fue aquel buceo en las islas Cíes, donde documentamos las primeras bolas de chapapote en el fondo marino. Dos momentos que reflejan el compromiso de Gustavo, que siempre ha ido más allá del oficio de periodista.

Vaya con este premio nuestro sentido homenaje a Gustavo Catalán Deus y nuestro recuerdo a Artemio Precioso.

Juan López de Uralde, director de Greenpeace España

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Zodiac de Greenpeace intenta evitar el vertido de residuos radioactivos en el AtlánticoAño tras año decenas de toneladas de bidones conteniendo residuos radiactivos se vertían al mar, hasta que en el año 1993 el Convenio de Londres sobre Vertidos al Mar prohibió los vertidos.

Aquella decisión supuso la culminación con éxito de una larga campaña ecologista de más de una década contra la utilización del mar como cementerio nuclear. La imagen de las lanchas de Greenpeace colocándose bajo las grúas que tiraban los bidones en la Fosa Atlántica se convirtió en uno de los iconos de la lucha antinuclear, tras conseguir la paralización de aquellos vertidos.

Los residuos radiactivos son uno de los talones de alquiles de la industria nuclear. La utilización del mar como basurero nuclear era una cómoda salida, que alejaba el problema de la vista de la opinión pública. Pero ahora quedan hundidos en aquella fosa, a grandes profundidades, cientos de bidones con residuos. Algunos datos cifran en 140.000 las toneladas de material radiactivo sin control que descansan sobre el lecho marino, y se ciernen como una espada de Damocles sobre el medio ambiente. Cualquier día, en cualquier momento la radiactividad puede empezar a liberarse, y entonces ¿qué ocurrirá?  Esta es una pregunta sin respuesta ya que no tenemos conocimiento de que se haga un seguimiento detallado de la contaminación radiactiva en el área en la que se realizaron los vertidos.

Han pasado casi tres décadas desde aquellos años, pero el problema de los residuos de las centrales nucleares no se ha resuelto. En la actualidad el proyecto del Ministerio de Industria, a través de la empresa ENRESA, de construir un cementerio nuclear centralizado, ha despertado otra vez al movimiento antinuclear.

Durante los últimos años la industria nuclear ha trabajado intensamente para convencer a la opinión pública de que la nuclear es una opción limpia. Al calor de la necesidad de reducir emisiones para frenar el cambio climático, la industria atómica se ha promovido publicitariamente como la alternativa ideal y limpia. Sin embargo los residuos radiactivos se han seguido produciendo al mismo ritmo, y se han ido acumulando en las piscinas de las centrales nucleares.

Ahora las piscinas de las centrales se llenan, y las plantas quieren alargar su vida muy por encima de lo que estaba planificado. Así que se disponen a buscar un sitio para ubicar el cementerio nuclear. Ellos lo llaman ATC (Almacen Temporal Centralizado), y es que la batalla empieza con el lenguaje.

Castilla, Cataluña, Extremadura, Valencia….en todas las comunidades señaladas como posibles para ubicar el cementerio nuclear se ha puesto en marcha el movimiento antinuclear. Nadie quiere el cementerio, nadie quiere los residuos radiactivos, y, si preguntaran, muy pocos querrían la energía nuclear. Así que parece que va llegando el momento de poner en marcha alternativas realmente limpias.

Juan López de Uralde, director de Greenpeace España

Yosoyantinuclear.org

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