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Archive for 30 septiembre 2010

El martes pasado, la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo (ENVI), en un  alarde de incongruencia, ha pedido primero una moratoria a los pozos petrolíferos en aguas profundas europeas y, acto seguido, se ha puesto manos a la obra y se ha cargado una normativa para limitar el consumo de carburantes de las furgonetas.

Vale la pena señalar la incoherencia de estas dos decisiones. El ENVI pide, y con razón, las restricciones a las operaciones en aguas profundas europeas, mientras que al mismo tiempo promueve el aumento de las importaciones futuras de petróleo extraído en aguas profundas, al no limitar la demanda de crudo con estándares suficientemente ambiciosos de consumo de carburante de las furgonetas.

Se estima que el 10% de las importaciones actuales de la UE proceden de yacimientos de petróleo en aguas profundas y se prevé que esta proporción aumente, en el futuro, si no se reduce la demanda gracias a medidas de eficiencia.

¿Cómo se explica entonces que el ENVI haya aumentado los límites de consumo de las furgonetas a 2020, además de introducir una serie de lagunas legales muy eficaces a la hora de permitir a los fabricantes seguir vendiendo vehículos comerciales ligeros de muy altas emisiones? Se les permitirá seguir produciendo camionetas de altas emisiones a cambio de la venta de una cantidad limitada de furgonetas eléctricas (super-créditos como para los coches) así como podrán compensar las emisiones de CO2 de sus furgonetas si reducen un poco más las de sus turismos.

Desde el desastre del golfo de México, en Greenpeace hemos estado pidiendo la prohibición de nuevas perforaciones en aguas profundas y, en su lugar, una [R]evolución energética en el transporte basada en ahorro, eficiencia y renovables.

Y todo esto porque creemos que no es posible querer cantar y silbar al mismo tiempo como pretende hacer el Parlamento Europeo.

Sara Pizzinato, campaña de cambio climático y transporte de Greenpeace

– Noticia: Greenpeace pide medidas ambiciosas para reducir el consumo de las furgonetas
¡Ciberactúa!

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La página web de Ediciones Susaeta afirma que esta editorial es líder en la edición de libros infantiles y juveniles en el mercado de habla hispana. También presume de ser una de las principales editoriales de libros de cocina, jardinería, bricolaje y libros en general, con una producción de 300 libros nuevos cada año.

Pero los responsables de la editorial no informan en su página web sobre su política de no contestar las cartas que les envían desde la sociedad civil. Cartas como la que Greenpeace España les envió el pasado mes de agosto, donde informábamos a esta editorial que su proveedor de papel y cartón, la papelera de Indonesia Asia Pulp and Paper (APP), está señalada como la peor empresa papelera de Asia, por su implicación en la destrucción de las selvas tropicales de la isla de Sumatra. Susaeta no quiere hablar de esto.

Como una parte del sector editorial español, Susaeta es cliente de APP. En especial, una parte del cartón  que utiliza Susaeta para la producción de sus libros procede de la polémica fábrica de pasta y papel de Indah Kiat (de APP), localizada en el centro de la isla de Sumatra y que se nutre parcialmente de la madera tropical talada en las bosques de turbera de Kerumutan o en zonas de hábitat del Tigre de Sumatra, una especie amenazada.

Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace

Campaña de Bosques de Greenpeace

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El pasado 16 de julio el Consorcio de Residuos de Gipuzkoa, avalado por la Diputación Foral, aprobó el pliego de condiciones del concurso público para construir la planta de Zubieta, que incluye una incineradora de residuos, por un importe de licitación de 223,4 millones de euros. Si a esto le sumamos el IVA y el contrato para operar y mantener la planta 10 años, el importe sube hasta la astronómica cifra de 366 millones de euros (¡pasadlo a pesetas y comprobad lo que supone!)

Por supuesto, que ni el Consorcio ni la Diputación cuentan con este dinero, la crisis no permite estos excesos. Por tanto, toca buscar financiación fuera, y donde mejor que en el “saco sin fondo” que parecen ser los dineros europeos. La mitad del coste del proyecto se ha pedido al Banco Europeo de Inversiones (BEI), la otra se ha pedido a diferentes bancos españoles que tampoco tienen clara la viabilidad del préstamo.

Para lograr detener este proyecto sin sentido, Greenpeace se ha puesto en contacto con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para informarle de las múltiples irregularidades que hay detrás de la incineradora de Zubieta. Como consecuencia de ello el banco ha parado la aprobación de la financiación y ha accedido a investigar el caso. Esto debería servir para que las autoridades gipuzkoanas esperen a ver que dictamina el banco.

Sin embargo, este contratiempo no parece que a la Diputación Foral de Gipuzkoa le haga frenar en su intención de construir una incineradora. Actualmente han empezado las obras de viales y preparación de la zona, donde también irán una cárcel y un polígono industrial. Una Administración pública no puede sacar a concurso una obra sin tener asegurada su financiación que es lo que está sucediendo con la incineradora de Zubieta. De nuevo nos encontramos frente a políticas de hechos consumados (en este caso construye antes que algo te lo impida). Si finalmente no llega el dinero de Europa, seremos los ciudadanos los que nos tocará pagar semejante despropósito.

Julio Barea, responsable de la campaña de Contaminación de Greenpeace

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Desde que nos enteramos que la localidad de Zarra (Valle de Ayora – Vall de Cofrents) era candidata para albergar el cementerio nuclear centralizado (ATC) en el grupo local de Greenpeace de Valencia hemos trabajado intensamente para manifestar nuestra oposición a este proyecto. Marchas, manifestaciones, concentraciones, acciones… la última semana fue especialmente movida tanto en Madrid como en Valencia.

El miércoles acudimos al Ministerio de Industria junto a otros cientos de personas, la mayoría procedentes de autobuses de Valencia, para decirle al ministro Sebastián que no queremos almacenar los residuos radioactivos que producen las centrales nucleares de toda España, no los queremos en Zarra, ni en Ascó, ni en ninguna otra parte. Las puertas del Ministerio se cerraban a nuestra llegada con las furgonetas, pero nosotros abríamos el mensaje de nuestra pancarta: NO AL CEMENTERIO NUCLEAR, que brillaba con el sol y se ondeaba con el viento que mueve nuestra energía, limpia y renovable.

Al día siguiente, el jueves, nos concentramos en la Delegación del Gobierno de Valencia, la calle Colón (la más céntrica y concurrida de la ciudad) nos conducía con nuestros lemas, pancartas y bidones por un camino de esperanza que nunca abandonaremos.

La lucha ha dado resultado de momento, ya que el Consejo de Ministros ha postpuesto su decisión sobre el ATC ¿hasta cuándo? Pues no lo sabemos… quizás esta semana, o con un poco de suerte de manera indefinida.

No es tan difícil comprender que el cierre de las centrales es la única forma de dejar de producir estos residuos,  cuya radioactividad persiste durante cientos de miles de años. Si nos paramos a pensarlo, las futuras civilizaciones de este planeta nos maldecirán cuando descubran nuestro legado. Es lamentable escuchar que la energía nuclear es limpia… porque es tan peligrosa que un accidente tendría consecuencias catastróficas. Parece que ceder ante la presión de un lobbie es más importante para el gobierno que su preocupación por el medio ambiente y que la seguridad de sus ciudadanos.

Es un momento complicado para el Ministro, que ya ha puesto en evidencia su falta de transparencia y la ilegalidad del proceso que ha puesto en marcha, con la falta de los informes técnicos y de seguridad necesarios. Desde Greenpeace ya lo hemos denunciado junto a Tanquem Cofrents, Acció Ecologista Agró, la Plataforma contra el ATC de Zarra, y miles de ciudadanos. Ahora le toca al gobierno escucharnos y responder.

Si vives en Valencia y quieres unirte a nosotros en esta y otras causas medioambientales escríbenos a: valencia@participa.greenpeace.es.

Virginia Rabal, grupo local de Valencia de Greenpeace

Haz ver al Gobierno que el cementerio nuclear es inviable

Más información:
Participa con Greenpeace

Web de Greenpeace

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Aprovechando la Semana de la Movilidad Sostenible salimos a la calle para buscar gente que dijese “Basta de Petróleo”. Todos vivimos esclavos de este combustible fósil. Nuestros coches, autobuses, barcos y camiones se mueven gracias a él. Y en el supermercado nos dan bolsas y bolsas que viene también de alguna plataforma petrolífera. Como aquella que explotó este año en el Golfo de México y dejó una mancha enorme. El mismo petróleo que en su transporte por mar provoca desastres con nombres como Exxon Valdez, Erika, Prestige,…

En la calle se comprobó que la gente depende todavía del petróleo, pero quieren que no sea así. Poco a poco los avilesinos se iban acercando a la mesa para estampar su firma en el cartel preparado. Un cartel que se quedó pequeño. Incluso algún niño se puso una pegatina con el lema “Basta de petróleo” en su medio de transporte de cero emisiones, su triciclo y se llevó otra para usarla de matrícula en su coche a pedales.

Y es que hay alternativas al que llaman oro negro, pero hay que invertir dinero en mejorarlas y hacerlas más competitivas. Más accesibles. No hace falta que, como el niño que nos visitó en Avilés, vayamos a pedales en el coche, pero sí hay que conseguir que los coches sean más eficiente y más limpios. Y que sólo se utilicen cuando sea necesario. Que se vuelva a contemplar las alternativas urbanas: caminar, bicicleta, transporte público. La gente lo entiende y se lo reclama a sus gobiernos. Queremos energía, la necesitamos, pero queremos que sea más limpia y segura. A la vez que en Avilés el gesto se repetía en toda la geografía española. Somos muchos los que decimos “Basta de Petróleo”. Ahora sólo falta que nos oigan, pero que sepan que no nos cansaremos de decirlo.

Pelayo G Llanes, voluntario del Grupo de Asturies.

– Ciberactúa: Basta de petróleo – límites a las emisiones de las furgonetas

Más información sobre Transporte


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A Sinar Mas le crecen los enanos

Si no tenía suficiente con ser uno de los mayores responsables de la deforestación en Indonesia y de estar en el punto de mira del movimiento ecologista internacional, al grupo Sinar Mas ayer le amargaron la noche.

Los periodistas no han parado de llamar en las últimas horas a los responsables de Smart, una de las empresas subsidarias de Sinar Mas, el mayor grupo productor de aceite de palma de Indonesia. ¿La razón? Ayer, la página web del la Mesa redonda para la producción sostenible de aceite de palma (más conocida por las siglas RSPO) colgó por error y durante 30 minutos las cartas que el RSPO ha enviado a las tres empresas productoras de aceite de palma pertenecientes al grupo Sinar Mas. En dichas cartas el RSPO, con un lenguaje duro,  da por ciertas las acusaciones contra Sinar Mas que Greenpeace ha expuesto en sus últimos informes y conmina a esta empresa a tomar acciones correctivas urgentes bajo la amenaza de expulsión.

Las cartas fueron retiradas a la media hora y en su lugar el RSPO dejó una declaración, digamos, “políticamente correcta”. Pero el daño ya estaba hecho. El RSPO ha confirmado que son ciertas las acusaciones de Greenpeace: las empresas subsidiarias de Sinar Mas han talado bosques de turbera incumpliendo la ley; han operado sin la obligatoria autorización ambiental en 8 de las 11 concesiones auditadas; han violado las reglas del RSPO para los bosques de alto valor para la conservación en 10 de las 11 áreas auditadas.

En las cartas publicadas el RSPO demanda a la empresa Golden Agri Resources (GAR) que deje de declarar que está en proceso de obtención del certificado del RSPO lo cual no es cierto. Dicha empresa no es ni siquiera miembro del RSPO.

Como decimos en Castilla, Sinar Mas se ha quedado con el culo al aire. Y yo me pregunto cómo algunas editoriales españolas o algunas administraciones públicas no se habrán enterado de que son clientes de estos sinvergüenzas….

Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace

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«Bosques milenarios morían por las llamas de un incendio que ni los robles más viejos del lugar habían vivido, cuando un pequeño colibrí voló sobre el manto rojo y verde. Levitando sobre el refugio de un arroyo, tomó en su pico una gota de agua, y deshizo el camino que le había conducido al remanso. Batió sus alas con la fuerza de la desesperación, atravesando la cortina de humo, buscando la puerta del infierno. El resto de habitantes del bosque corrían en dirección contraria; cuando, entre mofas y sollozos, se escuchó una voz que sentenció: “loco colibrí. ¿Qué piensas hacer con una simple gota de agua frente a semejante mar de llamas?”. Y el colibrí contesto, “sólo mi parte”».

Así comenzó Jef, coordinador de nuestro grupo itinerante, la primera reunión preparatoria, en Madrid. Y así entendimos que cada uno de nosotros venía a poner su gota de agua para apagar el incendio. Decidimos que este grupo debía respirar y asimilar el espíritu del colibrí. Así comenzó la andadura de este grupo de Diálogo Directo itinerante, los chicos y chicas que vamos por la calle compartiendo información de Greenpeace y haciendo nuevos socios.

Las primeras dos semanas hemos trabajado en el País Vasco, donde nos han tratado de lujo. Irún y Donostia fueron nuestras primeras paradas. Y hay que reconocer que nos han acogido muy amablemente, especialmente el staff del albergue de Irún y del Restaurante Morgan de San Sebastián. La primera semana de trabajo fue dura. El equipo acabó muy cansado, pero conseguimos unos resultados bastante aceptables: 165 socios. La reacción de la gente en la calle fue dispar, como de costumbre en el trabajo de frontliner. Pero la mayoría de los guipuzcoanos demostró un gran respeto por la labor de Greenpeace. Además, predominó el interés por algunas cuestiones, como la pesca o la central térmica de Pasaia.

Bilbao ha sido nuestra segunda estación. Durante la semana que hemos estado en la capital vizcaína, hemos conseguido un total de 141 socios en cuatro días de trabajo, ya que el pasado viernes no pudimos trabajar por la lluvia. Ha sido una quincena llena de contactos y experiencias. Pero, si hemos de destacar una, quizás, nos quedamos con la asociación del primer perro de Greenpeace España. Efectivamente, nuestra sorpresa fue grande cuando una chica decidió inscribir a su can (Jana) como nuevo miembro de la organización.

Con el cuerpo cansado, pero el corazón cargado de emociones, nos dirigimos a Asturias. El equipo vuelve a batir sus alas. En esta ocasión, con la ilusión de que hay 306 nuevos colibríes que están dispuestos a cargar su gotita de agua.

Daniel Carrasco, Diálogo Directo itinerante.

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