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Archive for 12/02/10

Activistas de Greenpeace en la embajada de Japón en Madrid

Junichi y Toru…son dos hombres normales, trabajadores de Greenpeace Japón…cada día iban a trabajar a la oficina, como cualquier de nosotros. En enero de 2008 Junichi y Toru, interceptaron una de las cuatro cajas dirigidas a un miembro de la tripulación cuyos contenidos estaban etiquetados como “cartón”. En su interior encontraron unesu curado o “bacon de ballena”, valorado en cerca de 2.000 €. Un informador indicó a Greenpeace que docenas de tripulantes se llevaban hasta 20 cajas cada uno con el consentimiento de la empresa ballenera Kyodo Senpaku.

A partir de aquí empezó su calvario….presentaron las pruebas para denunciar el uso de carne de ballena para fines comerciales, prohibido en Japón…y sorprendentemente fueron encarcelados de forma “preventiva” durante 23 días… Después sus vidas han cambiado enormemente…sus familias han tenido que cambiarse de barrio por la presión de la sociedad, y ellos no pueden trabajar a la misma vez en la oficina, así que se turnan para no encontrarse.

En este post, escrito por ellos, nos cuentan en primera persona cómo se encaran al proceso judicial (que empieza el próximo 15 de febrero), cómo ven su futuro, cómo está su familia:

JUNICHI:
– ¿Cómo ha afectado este juicio en tu vida familiar?
Mi familia tuvo serios problemas durante mi detención ya que tenían medios de comunicación todo el día en la puerta de casa. Los medios dieron mi dirección incluso con el número así que hemos tenido problemas, incidentes, nos abren el buzón…Esto ha creado inseguridad y problemas en mi familia.

– ¿Cómo están afrontando tu familia e hijos lo que está pasando?
Mi familia esperan que no vaya a la cárcel, por supuesto.

– ¿Ha cambiado este proceso tus expectativas de futuro?
Ahora sé lo difícil que es ser activista en esta sociedad, pero quiero cambiar esto. Y es por eso por lo que me gusta Greenpeace, y estoy seguro de que Greenpeace puede hacer grandes cambios en la sociedad japonesa….estoy seguro.

TORU:
– ¿Cómo ha afectado este juicio en tu vida familiar?
Soy un hombre muy familiar. Antes de entrar en Greenpeace estaba mucho tiempo en casa. Es mi estilo de vida y mi prioridad. Nunca pensé que este proceso judicial fuera a ser tan largo. Así que este tema me ha tenido alejado de casa más de lo que quisiera.

Pero estoy trabajando duro para volver a mi propia vida, como era antes. La parte más dura es que no puedo hacer viajes transnacionales. Por ejemplo, ahora el padre de mi mujer que vive en Dinamarca está muy enfermo. Teniendo en cuenta el juicio pendiente, mi mujer y yo hemos decidido ir a verle lo antes posible, porque a finales de febrero no podré salir del país en un mes. Tengo problemas cuando voy a algunos países porque me tratan como a un criminal. De algún modo esto es más duro para mi que estar en prisión.

– ¿Cómo están afrontando tu familia e hijos lo que está pasando?
Mi mujer es fuerte y siempre ha estado detrás de mi apoyándome. Ella entiende este juicio y por qué estoy en esta situación. Hemos aprendido mucho de esta dura experiencia y nuestra unión sigue siendo tan fuerte como siempre.

Ella tuvo problemas cuando fui arrestado pero su padre le llamó desde Dinamarca y le dijo “no te preocupes hija, aquí Toru es un héroe”. Así que ella se sintió orgullosa.
Tengo una hija de 3 años, Nina y un bebé de 9 meses, Neo. Son niños inocentes. No saben demasiado sobre el proceso judicial, su único problema es su relación con su papá.
Nina recuerda claramente los días en los que estuve en prisión. Recuerda que no tuvo padre durante un mes y, realmente, nos ha costado un tiempo aliviar su dolor. Después de ser liberado he dedicado mucho tiempo a jugar con ella.

Dos semanas después pensé que ella estaba bien, pero me quedé paralizado cuando la saqué una foto y vi que sonreía pero sus ojos estaban profundamente tristes…con algunos cuidados extra ahora después de varios meses ha vuelto a sonreír de verdad.

Neo llegó al mundo exactamente 9 meses después de mi liberación, todos mis colegas se ríen de esto…el único problema es que cada vez que viajo a Aomori para los juicios me echa muchísimo de menos. Cuando vuelvo a casa…se queda fijo mirándome y sus ojos dicen “Oh…eres tu el chico de mi Mamá?” ..así está unos días hasta que vuelve a hacerse a mi. De todas formas, Neo todavía no entiende mucho lo que pasa.

– ¿Ha cambiado este proceso tus expectativas de futuro?
He perdido a una de mis mejores amigas recientemente. Tenía un precioso futuro y de repente murió con tan sólo 20 años. He estado realmente angustiado por esto.
Pensando en ella he aprendido muchas lecciones y quiero vivir cada día más plenamente. Puedo hacer mucho para cambiar el mundo y lo haré disfrutando. Soy optimista con el futuro y quiero construir un mundo mejor.

Junichi y Toru, GREENPEACE JAPÓN

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– Noticia: Activistas de Greenpeace reclaman en la embajada de Japón un juicio justo para Junichi y Toru

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Cuando aún tenemos reciente la detención de los cuatro activistas de Greenpeace en Copenhague y la falta de garantía de derechos fundamentales en un país democrático como es Dinamarca, retomamos de nuevo la historia de Junichi Sato y Toru Suzuki.
Su historia comenzó en 2008 y tras un largo proceso judicial de vistas previas, finalmente dará comienzo el 15 de febrero el juicio que podría sentenciarles hasta a 10 años de prisión por “robo” y “allanamiento”. Japón es un país democrático pero esto no garantiza que se respeten los derechos fundamentales.

Junichi y Toru interceptaron una caja con carne de ballena, destinada a un miembro de la tripulación  y etiquetada como “cartón”, que presentaron ante las autoridades como prueba física de una intensa investigación de Greenpeace en Japón sobre el contrabando de carne y la corrupción que rodea al programa ballenero japonés, financiado con dinero público.

Tras la revelación pública de las pruebas en rueda de prensa, no sólo no se llevó a cabo una investigación oficial por parte de las autoridades sino que incomprensiblemente ambos activistas fueron arrestados y permanecieron en prisión preventiva 23 días, durante los cuales fueron interrogados tres veces al día sin que su abogado estuviera presente.

Tras su puesta en libertad, se han sucedido toda una serie de despropósitos legales durante el proceso, que han llevado a que el propio Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas ratifique las denuncias de Greenpeace y dictamine que en el caso de Junichi y Toru se han vulnerado varios artículos de la legislación internacional de derechos civiles y universales, de la cual Japón es país signatario.

Estamos ante un nuevo caso en el que la industria, que causa el daño, intenta silenciar a aquellos que la quieren poner en evidencia. En el caso de la industria ballenera, cuenta con el beneplácito del sistema judicial japonés, que claramente adopta un postura política y llena el proceso de incógnitas, vulneraciones, silencios y preguntas por responder.

Quienes vemos en Junichi y Toru a unos ciudadanos que decidieron sacar a la luz y denunciar a una industria ya desacreditada internacionalmente, queremos que se haga justicia, que se garanticen sus derechos y que se reabra la investigación para identificar a los verdaderos culpables.

Es hora de pedir justicia y que se juzge a la industria ballenera y no a quienes se oponen a ella.

Elvira Jiménez, campaña de océanos de Greenpeace

CIBERACTÚA POR JUNICHI Y TORU

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