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Archive for 31 diciembre 2009

Aproximadamente 140 personas han participado en la vigilia y marcha desde el Rainbow Warrior hasta el Ministerio de Justicia, para pedir la inmediata liberación de los cuatro detenidos de la “alfombra roja”.

Mike, el capitán del barco de Greenpeace, Rainbow Warrior habló del poder que tiene la acción y la suma de las voces de todos y después todos los presentes caminaron, portando grandes antorchas, hasta el Ministerio de Justicia de Copenhague, donde un joven político habló del fracaso de la Cumbre del clima y de la importancia de actuar y no sólo hablar.  

Mads agracedió la presencia de todos lo que acudieron, hacía mucho frío,  y pidió un acuerdo justo, ambicioso y vinculante, que es lo que querían los activistas que llevan ya 15 días detenidos.

Internet de Greenpeace.

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civismo. (Del fr. civisme).
1. m. Celo por las instituciones e intereses de la patria.
2. m. Comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública.

Hoy navegamos brevemente para trasladar el Rainbow Warrior desde las cercanías del Palacio Real hasta las cercanías del Ministerio de Justicia en Copenhagen. Mientras navegamos, se nos presenta ante nuestros ojos una ciudad que se merece todo el calificativo de cívica. Aceras impolutas, carriles para bicicletas, coches que se paran cuando el semáforo está en ambar, contenedores para reciclaje de todo tipo de basuras…
 
La reflexión que imediatamente salta a la cabeza es si es  Dinamarca un país civilizado. A la memoria viene el famoso jucio de la novela de Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas, con Alicia en un diálogo memorable con la Reina de Corazones:
 
Reina de Corazones: Entonces, ¿estás lista para la sentencia?
Alicia: Pero, ¡tiene que haber un veredicto primero!
Reina de Corazones: ¡Primero la sentencia!. El veredicto al final.
 
Siempre hemos considerado a Dinamarca como un buen ejemplo de civismo, donde el derecho a la liberación provisional hasta que se celebre el juicio debe estar garantizado. Específicamente si, además, la ofensa no ha supuesto ni una amenazada ni se ha utilizado la violencia. Pero los cuatro activistas de Greenpeace que se colaron con unas pancartas en el hall de la cena de gala de la Reina de Dinamarca, llevan detenidos sin jucio 14 días. Dinamarca está vulnerando la normativa europea e internacional sobre Derechos Humanos. Un ejemplo: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece que “toda persona detenida o presa a causa de una infracción penal será llevada sin demora ante un juez, y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o ser puesta en libertad. La prisión preventiva de las personas que hayan de ser juzgadas no debe ser la regla general, pero su libertad podrá estar subordinada a garantías que aseguren la comparecencia del acusado en el acto del jucio”. En sus casi 40 años de historia, no hay ni un solo caso en el que un miembro de Greenpeace haya eludido la acción de la Justicia. Así se lo hemos hecho saber al Tribunal Superior de Justicia de Dinamarca, subrayándoles que la presencia  de Juan López de Uralde y del resto de arrestados está completamente garantizada en el juicio que tenga lugar por esta acción de protesta pacífica. Pero el Tribunal ha rechazado nuestro recurso. Ayer incluso anunciaban que las familias de Juan López de Uralde, de Christian Schmutz y de Joris Thijssen no podían visitar a los activistas presos.
 
Hoy volvemos a la cárcel de Vestre Faengsel, a entregar a la policía las cartas de apoyo de familiares y amigos. Las cartas no las podemos entregar en mano y serán filtradas por la policía, las dejaremos civilizadamente en un buzón a la entrada de prisión.Y hoy, se cumplen 14 días de su arrestro, sin juicio, por sacar una pancarta en una cena de alto copete, en un país civilizado. O así lo creíamos.
 
En Copenhague, Pilar Marcos, responsable de campaña de Greenpeace

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25 de diciembre. Barco Rainbow Warrior:
El barco amaneció tranquilo.
Hoy es el primer día en mucho tiempo que quienes no estamos preparando la comida podemos dormir un poco más. Seguimos en Copenhague donde nuestros compañeros están pasando las fiestas aislados,  incomunicados,  lejos de sus familias y amigos.

No podemos hacer nada, ni siquiera enviarles las cartas que todos los días les hacemos llegar a la prisión  intentando llevarles un poquito del calor humano que se vive a bordo. La policía estos días está bajo servicios mínimos con lo cual hasta el 26 no entregarán nuestra correspondencia. Por otra parte, cualquier intento de continuar luchando por el lado legal no llegará a ningún puerto hasta pasado el fin de semana.

La comida navideña se realiza a bordo con la tripulación estable, la pequeña familia. Mike, el Capitán,  pide un brindis por Juantxo, Nora,  Joris y Christian. Unos minutos antes de las 17 hs. llegan los compañeros de la oficina local, subimos todos a cubierta. Llueve. Las antorchas empiezan a dar luz  al barco, gente de la calle se suma a la vigilia. La policía que no deja de tener una fuerte presencia en esta ciudad nos patrulla. ¿Tan peligrosos somos que, bajo la lluvia, en plena navidad realizando una vigilia pacifista, vienen a indagarnos?

Queremos creer que el 27 las esperanzas se reanudan, que no volverá a suceder lo mismo en Nochevieja. Queremos tener Fe en que las voces en todos los rincones del planeta se escucharán, que la justicia llegará y  las próximas fiestas serán con ellos a la mesa.

El 23 de diciembre fue duro de superar. Teníamos  muchos indicios de que las presiones que el gobierno danés estaba recibiendo les haría recapacitar sobre las excesivas  medidas aplicadas. Realmente nos hicimos muchas ilusiones de reunirnos todos a bordo el mismo 24 pero las noticias llegaron sin piedad…los cuatro de la alfombra roja seguirían en presión hasta el 7 de enero.
 
Una ola de silencio e indignación lleno la atmósfera del Rainbow.  Nos tomó un poco de tiempo recuperarnos. Las 17 hs.  estaban por dar. Así que, en ese silencio que reinaba, nos organizamos para salir a cubierta a unirnos en la vigilia que al mismo tiempo otros compañeros estaban teniendo delante de las embajadas de Dinamarca en diferentes países. Poco a poco el fuego nos fue devolviendo las fuerzas y esa esperanza tan necesaria para seguir la lucha. Espontáneamente Max, el esposo de Nora que también trabaja en GP, comenzó a contarnos sobre ella. Se le hacía difícil y el cansancio se le notaba. Aída  y Maite continuaron hablándonos sobre la persona que es Juantxo. Marco, un voluntario de Suiza, nos relató los confidencias del niño adulto que habita en Christian y así seguimos sonriendo y admirando la historia de estos 4 compañeros que hoy no la están pasando bien.

Despedimos a Max que se marcha por un par de días a ver a sus hijos que han quedado a cuidado de los abuelos…  A pesar de no poder compartir con su madre estos días de vacaciones y familia, la mayor de sus hijas, con tan sólo 7 años, se siente orgullosa de ella.  Al fin y al cabo, intuye que su madre no está aquí porque está luchando por su futuro.

El brindis de hoy va por vosotros compañeros. No están solos. No están solos.  

Desde el Rainbow Warrior, Ana Carla y Maite, marineras.

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Cuatro de mis amigos pasarán esta noche en una cárcel danesa, en aislamiento, detenidos sin juicio durante las navidades y Año nuevo. He tenido amigos en la cárcel antes, pero nunca bajo circunstancias tan ridículas como estas. El jueves 17 de diciembre, Juan López de Uralde, Nora Christiansen y Christian Schmutz pasaron todos los controles de la policía en un convoy de tres vehículos y consiguieron llegar hasta el Parlamento danés, donde la Reina Margarita II ofrecía una cena de gala para los Jefes de Estado que asistieron a la Cumbre Climática de Naciones Unidas.

Sorprendentemente, no se trató de una operación sofisticada. Se basó enteramente en materiales sencillos y fáciles de obtener. Se pusieron logotipos de “Greenpeace” en los parabrisas de las limusinas alquiladas por los activistas, y uno de los carteles se sujetó con dos calcetines. En una de las matrículas se incluyó el número “007” – una referencia a James Bond. Las luces de “policía” en lo alto de otro de los coches se compraron a través de internet por 50 coranas danesas (6,70 euros).

Juan, vestido de smoking, y Nora, vestida con un traje de seda rojo, recorrieron la alfombra roja como “Jefe de Estado del Reino Natural y su esposa”. Christian entró detrás de ellos como su ayudante. El trío iba justo delante de Hillary Clinton. Una vez dentro del gran salón, desplegaron dos pancartas amarillas donde se leía: “Los políticos hablan, los líderes actúan”. Los guardias retiraron las pancartas y les arrestaron en unos pocos segundos. La policía detuvo posteriormente a Joris Thijssen, responsable de la campaña de Cambio Climático de Greenpeace, al día siguiente, mientras comía en un restaurante alegando que estuvo involucrado en la actividad.

Nora, 35 años, Juan, 46, y Christian, 37, tenían un único objetivo cuando irrumpieron en el banquete de la Reina: enviar un recordatorio amigable a los Jefes de Estado sobre el escaso y precioso tiempo que quedaba para asegurar un acuerdo justo, ambicioso y legalmente vinculante para el clima – y que debían utilizar el tiempo que durase la cena sabiamente. Dichos líderes mundiales se reunieron en Copenhague para la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Clima, pero fracasaron en su liderazgo, y no hicieron nada para detener el calentamiento del planeta.

La actividad de los “Cuatro de la Alfombra Roja” está en línea con la larga historia de protestas de Greenpeace. La primera tuvo lugar en 1971, cuando un pequeño grupo de mujeres y hombres preocupados decidieron que, por el bien del planeta, había que parar las pruebas nucleares que EEUU llevaba a cabo en la isla de Amchitka, propensa a los terremotos, cerca de la costa de Canadá. Decidieron navegar hasta la isla para actuar como testigos. Su viaje, en un viejo barco en peligrosas aguas, quedó inacabado pero lograron llamar la atención de medio mundo. Las pruebas nucleares en Amchitka acabaron ese mismo año.

Muchos argumentarían lo mismo que yo, que el cambio climático expone al mismo nivel de amenaza la vida en este planeta que las bombas nucleares hace 40 años. Según el Foro Global Humanitario que lidera Kofi Annan, 300.000 personas han muerto como resultado del cambio climático este año.

Durante todo este año, en el camino a Copenhague, la sociedad civil ha tratado de que los políticos entendieran que ha llegado el momento de actuar. No pueden jugar a los dados con el futuro de nuestros hijos. No es negociable. Más de 15 millones de personas se han unido a la llamada de la campaña de tcktcktck (que incluye a organizaciones como Amnistía Internacional, Avaaz, Greenpeace, 350, Intermon Oxfam y WWF) para demandar un acuerdo justo, ambicioso y vinculante para detener el cambio climático. Hemos conseguido pequeñas victorias, incluyendo que se haya hecho de la justicia climática un tema tan grande e importante que ni los medios de comunicación ni los políticos no asistieran a la conferencia.

Desafortunadamente, no ha sido suficiente para que la conferencia de Copenhague haya sido una farsa y haya acabado con un documento llamado el “Acuerdo de Copenhague”, totalmente vacío de contenido. Esto no significa que nuestras acciones no hayan tenido impacto. No, estoy convencido que si nosotros, como sociedad civil unida, continuamos haciendo oir nuestras voces, los políticos sentirán suficiente presión para dar los pasos necesarios que eviten un cambio climático catastrófico. Esperemos que no sea demasiado tarde.

Mientras tanto, cuatro de mis amigos continúan en una celda de una prisión danesa. Un juez ha ordenado su confinamiento hasta la próxima vista, el próximo 7 de enero. Se enfrentan a tres cargos: allanamiento de morada, falsificación de documentos y suplantación de autoridad (los cargos se agravan por estar en las cercanías de la Reina). Los Cuatro de la Alfombra Roja perdieron su libertad por entregar un mensaje demandando acción contra el cambio climático. No dejemos que haya sido en vano. Por favor, apoya nuestra campaña para mantener la presión sobre los líderes mundiales para alcanzar un acuerdo sobre el clima en 2010.

En los casi 40 años de historia de Greenpeace, no recuerdo un solo activista tratando de evitar las consecuencias legales de sus acciones. Entre ellos cuatro, el grupo de la “Alfombra Roja” tiene cinco hijos, de edades comprendidas entre los 2 y los 13 años, y una compañera embarazada. Denegar su liberación, manteniéndoles separados de sus familias durante estas fechas, por el “crimen” de haber realizado una protesta pacífica, es una perversión de la justicia – especialmente cuando los líderes mundiales que fracasaron para salvar el clima están confortablemente en sus casas desde hace días.

Mantengamos las esperanzas de que la gente se sentirá inspirada por estas cuatro valientes almas que no tuvieron miedo a arriesgar su libertar para demandar acciones reales contra el cambio climático. Estas personas harán sus propios esfuerzos para actuar contra la mayor amenaza a la que nos enfrentamos y se unirán a la pronta liberación de los Cuatro de la Alfombra roja y otros pacíficos activistas que todavía permanecen detenidos.

Kumi Naidoo. Director de Greenpeace Internacional.
Carta publicada en el Huffintong Post el 24 de diciembre

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Manifestación en Madrid

Sí, Juantxo, Nora, Joris y Christian seguirán en prisión hasta el 7 de enero, pasarán sus vacaciones navideñas en una cárcel danesa. Sí, a ellos no les dejan hablar. Siguen en régimen de aislamiento. Siguen encarcelados por mostrar una pancarta ante los Jefes de Estado para  pedirles acción contra el cambio climático.

Ellos no pueden hablar pero sí podemos los que estamos fuera. A nosotros no nos callarán. Y no han podido hacerlo. El miércoles 23 de diciembre a las 17:00 de la tarde cientos de personas hemos salido a la calle, a la embajada danesa en Madrid y a consulados de distintas ciudades españolas y lo hemos dicho bien alto: “Libertad para Juantxo y para los detenidos por defender el clima”. En Madrid unas 400 personas se han unido para recordar lo que decía la pancarta que portaba Juantxo cuando le detuvieron: “Los políticos hablan, los líderes actúan”. Y nuestros líderes del medio ambiente siguen en prisión por actuar contra el cambio climático. Amigos, socios, trabajadores de Greenpeace, familiares de Juantxo. Todos hemos dejado claro en la tarde del 23 de diciembre que no nos callarán. Los activistas de Greenpeace seguirán en prisión pero fuera somos muchos los que quedamos.

  • En menos de tres días 20.000 personas han firmado el manifiesto de apoyo.
  • Desde el sábado otras cerca de 20.000 personas se han sumado a las distintas causas que se han abierto espontáneamente en facebook para pedir su liberación.
  • En Madrid unos 400 se han manifestado frente a la embajada danesa.
  • En otras 11 ciudades más ha habido concentraciones que han sumado en total más de 700 personas.

Y seguimos sumando apoyos. En un siguiente post os contaremos todas las adhesiones de personalidades del mundo de la cultura, la ecología, las organizaciones sociales, sindicales y políticas que se han sumado al manifiesto.

Laura Pérez Picarzo. Coordinadora de Comunicación de Greenpeace.

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Los cuatro activistas de Greenpeace continuarán durante Navidad y Año Nuevo en la prisión de Copenhague donde fueron recluidos el pasado 17 de diciembre tras la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Dinamarca que ha rechazado el recurso presentado por Greenpeace pidiendo su libertad. Procedentes de España (Juan López de Uralde, Director de Greenpeace España), Noruega ( Nora Christiansen) Holanda (Joris Thijssen) y Suiza (Christian Schmutz), los cuatro fueron arrestados por llevar a cabo una protesta durante la cena de gala ofrecida por la reina Margarita II a los Jefes de Estado que asistieron a la Cumbre del Clima.

Greenpeace ha condenado la decisión del Tribunal Superior danés y la califica como una “injusticia climática” que se suma al fracaso de los líderes mundiales para acordar un tratado legalmente vinculante para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La organización ha reclamado a la opinión pública que continúe presionando para conseguir la liberación de los cuatro activistas, así como de otras personas que participaron en protestas pacíficas en Copenhague y que también continúan detenidas. A pesar de la decisión de la justicia danesa, la liberación de los activistas de Greenpeace sigue siendo potestad del Jefe de Policía de Dinamarca.

Más información

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El pasado domingo 20, estaba previsto que el Rainbow Warrior fuera para Amsterdam. Pero ¿cómo irnos dejando atrás a los cuatro compañeros encarcelados? Así pues, largamos amarras para dirigirnos en  dirección contraria a la salida de Copenhage y adentrarnos hacia el corazón de la ciudad. Ahora nos hallamos casi frente al palacio de la reina de Dinamarca. Y estamos de vigilia permante: junto a la pasarela, en el muelle nevado, tenemos en foto a los cuatro activistas y una vela les acompaña a cada uno 24 horas al día. Los transeúntes se acercan y ya muchos han escrito palabras de solidaridad a nuestros presos y/o han pedido su liberación. El barco es centro de acogida de todos los compañeros de Greenpeace que están trabajando más directamente en el caso. Tampoco éstos se han ido a casa por Navidad.

Esta noche, estoy de guardia de puerto. Todo está tranquilo, con el silencio de la nieve blanca que todo lo cubre. Reemplazo la vela de Joris que se había apagado. Después la de Nora. Sentada en el puente de mando, tengo frente a mí la pancarta en inglés pidiendo que se haga justicia. Mañana, miércoles, a casi una semana de la detención, seguiremos trabajando sin descanso.Me viene a la cabeza una frase de Einstein: “El mundo es un lugar peligroso. No por las personas que hacen el mal sino por las que no hacen nada al respecto”. Hay muchas cosas que se pueden hacer para ayudarnos a conseguir la libertad de nuestros activistas. Cualquier cosa menos quedarse parado e indiferente ante la injusticia porque cuando uno de nosotros es encarcelado, todos nosotros somos los prisioneros. Echo un último vistazo antes de irme a la cama. Ahora me toca la vela de Juantxo. Me voy dejando su cara iluminada.

Autor: Jesús Zulet

Autor: Jesús Zulet

Sábado 19 de diciembre. La Cumbre de Copenhage ha terminado. Los políticos, delegados y técnicos, los miembros de las diferentes organizaciones y también nuestros voluntarios y trabajadores, gentes venidas de tantos rincones del planeta, todos han vuelto a casa a tomarse su propio “turrón”… ¿Todos? Bueno, no. Ya sabemos que no “todos” porque no todo el mundo es libre para volver a casa. Dando todo nuestro apoyo a los cuatro compañeros que están entre rejas, el Rainbow Warrior y su tripulación junto con unas cuantas personas más de Greenpeace seguimos aquí, en Copenhage. Desde el pasado miércoles, están en prisión preventiva y régimen de incomunicación por decirle a los líderes del mundo, cara a cara, que actúen contra el cambio climático. Entre estas personas, se encuentra Juan López de Uralde, “Juantxo” para los que lo conocemos, la persona al frente de Greenpeace España.

Esa misma tarde del sábado, todos aquellos de la organización que aún quedábamos en la ciudad tras la vorágine, nos unimos en una vigilia ante la puerta de la prisión donde se hayan recluidos. Formamos con velas las palabras “Climate Injustice” (“Injusticia Climática”). Iluminamos las lindes del camino de entrada a la reclusión, que a su vez es la salida a la libertad. Coreamos los nombres de los cuatro con la esperanza de que pudieran oirnos. Reclamamos también,  hasta casi perder la voz, que se haga justicia, “Justicia Climática”.

Había una gran esperanza de que los líderes mundiales fueran valientes. Que firmaran ese tan deseado acuerdo ambicioso, justo y jurídicamente vinculante. Pero no fue así cómo acabó esta gran oportunidad histórica de emplear la lógica y la moral. Volvieron a derrotarnos el dinero y  la hipocresía. Pero esta vez, lo que estaba sobre el tapete era el futuro de nuestra casa, de nuestro entorno, nuestras vidas, que es esto lo que nos jugamos cuando hablamos del “Clima”. Los verdaderos criminales, estas personas que han decidido sobre la vida de millones de personas y demás seres vivos, se han ido a su casa. A los que han alzado su voz por el futuro del planeta,  nuestros cuatro compañeros, se les ha privado de libertad por denunciar que “Los políticos hablan. Los líderes actúan”. Sinceramente, no me puedo explicar cómo los primeros  pueden tener sus conciencias tranquilas.
Esto es un mundo del revés. La justicia es la que está entre rejas.

Maite y Ana Carla, marineras a bordo del Rainbow Warrior

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