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Archive for 9/10/08

Barcelona acoge el Congreso Internacional de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), un organismo mixto que aglutina a gobiernos y ONG, que trabaja para conseguir la conservación del medio ambiente.

Vaya por delante mi enhorabuena a Barcelona por acoger este gran Congreso ecologista en el que se van a trazar algunas de las líneas que marcarán la conservación en los próximos años. Una vez más Barcelona muestra una sensibilidad hacia estas cuestiones de la que carece, por ejemplo, la Comunidad de Madrid.

Uno de los momentos más esperados de cada Congreso de la UICN es la presentación de las Listas Rojas en las que se establece la salud de las especies animales. Este año nos hemos enterado de que uno de cada cuatro mamíferos se encuentra en peligro de desaparecer. Las causas no por conocidas deben dejar de recordarse: destrucción de su hábitat, sobreexplotación y cambio climático. Así de claro lo ha expuesto en la presentación del último informe de la UICN su directora general Julie Marton-Lefevre: de un total de 5.487 especies de mamíferos, 1.141 están en peligro de extinción. Algunos de ellos son viejos conocidos nuestros como el lince ibérico.

Comenzaremos recordando que el ser humano también es una especie de mamífero y que, por tanto, lo que estamos haciendo al resto de las especies nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. Ubicados en lo alto de la cadena trófica, la situación de los mamíferos es sólo una consecuencia del descalabro global del ecosistema.

Estos datos no pueden sorprendernos ya que corroboran lo que desde diversas instituciones llevamos advirtiendo desde hace años, aunque ponen el dedo en la llaga del coste de un modelo de desarrollo basado en el crecimiento continuado del consumo de recursos naturales.

La extinción es para siempre. Cuando una especie desaparece nada la puede volver a poner sobre la faz de la tierra. Las consecuencias, por tanto, de las extinciones son irreversibles. Y cada vez que una especie se extingue estamos arrebatando a las generaciones venideras el derecho a convivir con ella.

Además, desconocemos las consecuencias que puede tener la desaparición de cada una de las especies. Lo que sí sabemos es que en la medida en que la red de la vida se va empobreciendo, también se hace más frágil, más vulnerable y más susceptible a los cambios ambientales.

Podemos seguir ignorando esta situación o tratar de ponerle freno. Nosotros apostamos por lo segundo.

Juan López de Uralde, director de Greenpeace España.

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Embarqué el día 20 de julio en Bangkok, rumbo hacia el Mediterráneo, para empezar en Israel la campaña “Abandonemos el carbón” (Quit coal) contra el uso del carbón.

En el Rainbow Warrior trabajo como “deckhand”, es decir, marinera. Tal como describe la palabra en inglés, el “deckhand” es la “mano de cubierta”: es la “mano” que se ocupa de todo el trabajo en cubierta y del mantenimiento del barco en general. Los marineros cuidan también de preparar y realizar las maniobras en puerto, las de fondeo, de izar y arriar las velas y de una infinidad más de trabajos como picar, pintar, engrasar, ordenar, baldear, cargar, descargar, estibar, trincar, etc.

Además, uno de los marineros tiene el cargo de “garbologist”, que consiste en gestionar los residuos que se generan abordo y de su correcta separación para poderse reciclar al llegar a puerto.

El equipo de marineros participa también como tripulación de los botes rápidos para realizar las acciones. Y también está presente en las jornadas de puertas abiertas (“open boat days”) para asistir a la gente que visita al Rainbow Warrior en los puertos, aunque desde que empezó la campaña “abandonemos el carbón” (“Quit coal”) en el Mediterráneo, todos los voluntarios tanto en Israel, Turquía como en Grecia han sido tan eficientes que casi no era necesaria nuestra intervención!

Otra de nuestras funciones importantes es la de hacer la guardias de navegación con el capitán o los oficiales. Éstas se organizan en turnos de 4 horas durante las cuales se hacen varias rondas de seguridad para controlar que todo esté funcionando correctamente o poder detectar alguna irregularidad (una vía de agua, un incendio, una fuga, etc).

Durante el tránsito desde el sureste asiático hacia el Mediterráneo, cuando nos acercamos al mar Rojo, la labor de las guardias cobró gran importancia debido a un tema un poco increíble en pleno siglo XXI: la piratería.

Resulta que el paso entre Yemen y Somalia está infestado de piratas. De hecho, lo podíamos comprobar cada día por el canal 16 de la VHF donde se escuchaban capitanes de otros barcos, un poco alterados dando la posición de donde los habían atacado los piratas, generalmente de día. Estábamos realmente rodeados. Por este motivo se doblaron las guardias y día y noche estábamos mirando siempre al horizonte para poder detectar al bote pirata que se acercaría al Rainbow Warrior, un barco ideal para ser asaltado por su poca velocidad y su francobordo tan bajito.

Fueron días de un poco de tensión y paranoia entre la tripulación. Finalmente, cuando parecía que ya habíamos pasado la zona afectada, un mediodía durante mi guardia detectamos un bote con tres personas abordo que se nos acercaba a toda velocidad. ¡Allí estaban los piratas! Alarma general en el barco, todos a cubierta preparados para el ataque. Bien, en realidad poca cosa se podía hacer, ya que estos piratas son muy profesionales y van armados hasta los dientes. Cuando ya los teníamos cerca, nos dimos cuenta que detrás de ellos venían 4 botes más hacia nosotros (¡!). Adrenalina a tope, todas las mangueras contra incendios tirando agua por la borda. Preparados para el ataque.

Nuestra sorpresa fue total cuando el primer “bote pirata” nos cruzó la proa saludándonos amablemente con la mano. Nos quedamos todos un poco desconcertados, nos reímos y también los saludamos, eso sí, sin perderlos de vista. Así un bote tras otro fueron pasando y alejándose hacia la dirección opuesta a la que venían.

Asi que finalmente por suerte, todo quedó en una falsa alarma. O quizás fue que las misas que cada domingo encargaba la esposa de nuestro cocinero de Filipinas para protegernos de los piratas hicieron su efecto!

A bordo del Rainbow Warrior, Iona Ascolies Creixells

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