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Archive for 31 mayo 2008

Esto es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad. Esta mañana, a las 10h, el señor chair declaró la adopción del Tratado para la prohibición de las bombas de racimo. Podemos decir pues, que hoy el mundo es un poco mejor. Se ha logrado un hito histórico.

Hacía más de diez años, desde el Tratado de Ottawa, que no vivíamos un logro de tal calibre para el desarme internacional. Es, sin duda, un paso más a favor de la justicia y la paz. Tod@s l@s que estamos aquí no hemos asimilado aún lo que significa el momento que estamos viviendo.

Somos conscientes que este es un paso más en el camino hacia la erradicación total del sufrimiento causado por estas bombas y que aún queda mucho trabajo por hacer. Las firmas del máximo numero de países y la adecuada asistencia a las víctimas, son algunos de los retos que se nos plantean ahora y que no podemos olvidar. Pero es en estos momentos debemos aprovechar la energía positiva (y renovable!) que tenemos para encarar hacia el futuro con ganas e ilusión.

La semana no ha sido fácil. Cientos de reuniones informales, carreras en interminables pasillos, llamadas de móvil, nervios, confusión, pero siempre con la esperanza de conseguir un buen texto. Un documento humanitario. Un escrito que protegiera a las víctimas y a las posibles futuras víctimas de estas bombas. Sin embargo, el buen ambiente entre los miembros de las organizaciones humanitarias ha marcado nuestro trabajo y vida en Dublín, haciéndolo más agradable, productivo y divertido.

Porque ninguna idea vale la vida de una persona, porque es posible y necesaria la paz, porque hemos demostrado que podemos mejorar el mundo. Nos vemos en Oslo.

Mabel González. Responsable de Desarme de Greenpeace
Marta San Roman. Prensa de Greenpeace

* Campaña de desarme

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Cansados pero felices

Todo está a punto de terminar. Ayer por la tarde, después de un almuerzo-sesión de lobby considerablemente agitada, llegaba la noticia. Los más de 100 Gobiernos presentes aquí en Dublí­n llegaban a un acuerdo sobre el texto del Tratado de prohibición de las bombas de racimo. Si cuando aterrizamos aquí­ hace dos dí­as, o cuando hace dos años comenzamos a trabajar este tema, alguien nos lo hubiera contado, nunca lo hubiéramos creí­do. El 28 de mayo de 2008, por fin el Tratado era una realidad. No por poca confianza en el poder de la sociedad civil, sino porque siempre pensamos que los intereses son demasiado grandes. Pero en este caso, hemos podido con el “lobby feroz”. Lo impensable se ha logrado.

Tenemos un Tratado sin excepciones. Sin ninguna excepción. Sin retrasos. Sin lagunas. Exactamente lo que reclamaba la sociedad civil y respaldaron algunos Gobiernos valientes. Todas las bombas de racimo quedarían prohibidas a partir de su entrada en vigor, y ningún país podrá alegar razones técnicas para retrasarla. Además, los apartados de asistencia a las ví­ctimas y cooperación internacional salen mucho más reforzados que en el Tratado de minas antipersonales. El Tratado se abre a la firma de los Estados en diciembre, en Oslo.

No somos utópicos y vemos la realidad. Alguna cosa ha quedado en el camino. Por ejemplo, nos hubiera gustado más claridad en lo relativo a operaciones y maniobras militares conjuntas entre países signatarios y no signatarios. Ahora bien, con la estigmatización que este Tratado arroja sobre este tipo de armas, el sector Bush y sus aliados lo van a tener difícil para poder usarlas. La condena moral serí­a demasiado grande (es posible que inventen otra cosa peor, pero allí­ estaremos).

Ayer por la noche se desató la euforia. Cámaras, flashes, los delegados, la sociedad civil… concedí­an entrevistas, corrían, se abrazaban… ¡los móviles quemaban! Y todo el mundo compartí­a una sensación: “Hemos hecho historia, tenemos un Tratado”. Aunque quizá lo mejor era la cara de felicidad de los supervivientes que han estado aquí­ para apoyar el Tratado, y que han llegado de Camboya, Sáhara, Serbia… Ellos son los verdaderos protagonistas de todo esto. Unos que ya han sufrido, y están aquí­, y otros por todas las ví­ctimas inocentes que este Tratado va a evitar.

Mañana a las 12.00h se cierra la Conferencia. Y desde entonces estaremos pensando en Oslo.

Eugeni Barquero i Concepción, Fundació per la Pau.

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El grupo de música La Unión y Greenpeace presentamos hoy una canción y un vídeo para la Tierra. Con él queremos hacer un homenaje a las criaturas que comparten este planeta con nosotros, a los ecosistemas en los que viven y a aquellas personas y organizaciones que luchan por defenderlos. La canción y el videoclip te los puedes bajar en miramasalla.org.

El mensaje – sí, ¡una canción con mensaje! – es claro: ya hemos hecho bastante daño a nuestro Planeta… No esperemos para actuar a que sea demasiado tarde y ya no haya vuelta atrás.

Es un mensaje destinado a sonar el próximo 5 de junio – Día Mundial del Medio Ambiente – y está especialmente dedicado a la gente, o lo que los sociólogos llaman sociedad civil, para que actúe. Se trata de invitarnos a tomar partido por la tierra frente a los intereses que la están destruyendo demasiado rápido.

Ante la pasividad de los políticos, más preocupados por su interés en ganar votos para las próximas elecciones, y las grandes empresas corporativas, ávidas de beneficio rápido a cualqueir coste, lo que decimos a la gente es que miren más allá… y actúen.

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Esta foto de un ciudadano sobre un campo experimental de transgénicos pone de manifiesto que algo esta pasando. No es un debate teoríco, ni virtual; no es una discusión académica o un debate cientíco … Mientras seguimos discutiendo sobre el alcance de los transgénicos y sus consecuencias, cuando aún ni siquiera podemos imaginar hasta donde pueden llegar -aunque ya tenemos muchos indicios- los intereses comerciales han decidido que la sociedad debe seguir adelante con esta aberración biológica.
Ya está bien de convertir nuestro planeta en un gigantesco experimento genético a escala global. Ya está bien de obligarnos a comer transgénicos. Greenpeace lleva años denunciando la presencia de transgénicos y trabajando para ofrecerle al mundo alternativas más justas, solidarias y sostenibles. Existen modelos agrarios que pueden producir alimentos para todos sin producir destrucción. Pero para alcanzarlos debemos seguir denunciando la presencia de transgénicos.

Título: ¿Con quién ensayan?
Lugar: Lleida, Catalunya
Autor: Elena Parrilla
fecha: 14-09-2006
es fácil saberlo

Hoy, además, se presenta desde Greenpeace el informe *La coexistencia sigue siendo imposible- Testimonios de la contaminación. *Se trata de un informe diferente, en el que se va desde el aspecto humano hacia el punto de vista politico-técnico, en el que se recogen una serie de testimonios de productores que han sufrido directa o indirectamente la contaminación por el maíz transgénico de Monsanto, MON 810, durante el año 2007. Te invitamos a que lo consultes en

http://www.greenpeace.org/espana/reports/la-coexistencia-sigue-siendo-i/

Web fotodenuncia

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Más cerca del objetivo

Faltan 48 horas para el final de la Cumbre Diplomática de Dublín y, si las expectativas que los Gobiernos y la sociedad civil tenemos en estos momentos se cumplen, el proceso será un éxito. El borrador de Tratado que está circulando ya ha sido consensuado en la mayoría de sus aspectos. Y si el resultado no defrauda las expectativas: prohibiría la inmensa mayoría de las bombas de racimo existentes y todas aquéllas que se han usado hasta ahora en los distintos conflictos.

Quedan algunos puntos importantes por cerrar, sin embargo. En estos momentos la sociedad civil está concentrando sus esfuerzos en tres aspectos: que en las próximas horas no se debilite la definición de bombas de racimo adoptada; que no haya retrasos ni periodos de transición; que el Tratado entre en vigor cuando 20 países lo hayan ratificado; y solucionar la cuestión de las operaciones militares conjuntas con países (EE UU especialmente) que no lo hayan firmado.
El ambiente es frenético y las reuniones se suceden. Los delegados gubernamentales se reúnen entre sí, con la Presidencia, con la sociedad civil… Ayer martes, en plena fiebre negociadora por la noche, el trasiego de delegados entre el Estadio y el hotel situado enfrente era continuo. Había reuniones en cada esquina. En la sociedad civil los estados de ánimo pasan del desánimo a la euforia (y viceversa). Los escenarios, las previsiones y las estrategias cambian cada cinco minutos.

Hay nervios, expectación y un estado de excitación contenida. Aunque quedan muchas cosas por atar, el objetivo está mucho más cerca. Ahora, volvemos al trabajo.

En Dublín, Eugeni Barquero, coordinador de campañas de Fundació per la Pau y Mabel González, responsable de Desarme de Greenpeace.

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Ayer por la tarde tuvimos nuestro primer contacto con la Conferencia Diplomática sobre bombas de racimo de Dublín. Lo primero que nos llamó la atención es la peculiaridad del sitio elegido como sede: un estadio de fútbol. El lugar en el que normalmente se disputan los partidos y se celebran y lamentan goles y jugadas sirve ahora como escenario de una cumbre internacional. Desde luego, no es algo muy convencional ver cómo fotos de afectados por las submuniciones de racimo roban el espacio de las paredes a las imágenes de los jugadores.

En los interminables pasillos resuenan mezclados los tacones de las delegadas de los distintos países y las ruedas de las víctimas que han acudido a esta cita para reclamar con su presencia una prohibición que impida que más gente pase por lo que ellos han pasado.

Acreditaciones de distintos colores colgadas al cuello separan y unen a los participantes. Azul para la sociedad civil (las más numerosas donde nosotros nos encontramos); verde para las delegaciones de los distintos gobiernos; amarillo para la prensa y el misterioso rojo que todavía no hemos logrado descifrar a quién corresponde.

Ayer por la noche estos colores se unieron y se mezclaron durante la recepción ofrecida por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Lejos de la formalidad de los entornos oficiales, tuvimos la oportunidad de conocer la gente que se esconde tras las acreditaciones.

La incansable hermana Denis, que ha estado trabajando durante más de 20 años con Kike Figaredo en Camboya, actuó como nuestro lazarillo en medio de tanta gente y nombres y nos fue guiando y presentando a otras muchas personas. Gracias a ella pudimos conocer a Ken, el estadounidense de la sonrisa eterna herido en el 93 en Somalia, que desde entonces ha hecho la eliminación de las “municiones durmientes” (bombas de racimo y minas antipersonales) su lucha. A Clunnareth, el camboyano que desde su silla de ruedas comenta entre entre risas y con una Guiness en la mano que debemos ir a Camboya. Y a muchas otras personas que se han desplazado hasta Dublín, al igual que nosotras, con la esperanza de que los gobiernos aquí presentes prohíban estos “artefactos de muerte”.

En Dublín, Marta san Román, prensa de Greenpeace.

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Destino: Dublín

Madrid, 8:30 de la mañana, aeropuerto de Barajas. Esperamos con nuestras maletas frente al mostrador. Todo está preparado, los ordenadores, la cámara de fotos y de vídeo y, por supuesto, los informes y demás material de la campaña: una bolsa entera con pegatinas y chapas en las que se lee “peligro bombas de racimo”.

Nos dirigimos a la capital de Irlanda para participar en la última, y decisiva, semana de la Conferencia Diplomática de Dublín, donde más de 100 gobiernos y 200 organizaciones de todo el mundo discuten, desde el pasado día 19, un tratado que regule el uso de las bombas de racimo.

Somos conscientes de que vamos a vivir una cita histórica, que asistiremos a la reunión internacional de Desarme más importante de la década y no podemos dejar de sentir cierto nerviosismo, una mezcla de esperanza y temor. Esperanza porque de aquí puede salir un texto que, por fin, prohíba un armamento que, desde los años 60 ha causado innumerables víctimas en todo el mundo. Temor de que tanto tiempo de trabajo y esfuerzo se esfume con la lúbrica de un texto que se quede en papel mojado.

Nuestro objetivo es claro: la prohibición total de este cruel e indiscriminado armamento. Esto es lo que defenderemos aquí durante los próximos días. Venimos a buscar un texto ambicioso, sin fisuras, un Tratado integral que prohíba todos los tipos de proyectiles de fragmentación (o de racimo) cuyas víctimas son en un 98% civiles.

Cuando hablamos de víctimas inocentes, no existen las medias tintas, las matizaciones no tienen cabida aquí. No hay bombas de racimo buenas, ni siquiera menos malas, cualquier tasa de error es inaceptable cuando se habla de vidas humanas, cualquier excepción resulta inaceptable para estos artefactos de muerte.

Existen ausencias importantes, los de siempre: Estados Unidos, China y Rusia (que tampoco ratificaron el Tratado de Otawa que prohibía las minas antipersonales) no han acudido a ninguna de las negociaciones del denominado Proceso de Oslo. A parte de los grandes ausentes, un grupo de países (liderados por Francia y Gran Bretaña) está defendiendo un acuerdo de mínimos. Y nosotros nos preguntamos ¿y España, qué posicionamiento va a adoptar?

No sabemos con exactitud qué postura nos vamos a encontrar por parte de la delegación española, que está siendo especialmente ambigua en todo este proceso. Por un lado, afirma que las consideraciones humanitarias son prioritarias, mientras que por otro defiende que se deben excluir del tratado algunos tipos de armas, las más modernas, curiosamente, las que se fabrican en nuestro país. No deja de ser cuanto menos sorprendente que un Gobierno que predica a los cuatro vientos su defensa de la paz, se muestre receloso y remolón cuando tiene la oportunidad de demostrar, con hechos y no palabras, su compromiso real.

Quizá aquellos que deciden por nosotros deberían, simplemente, escuchar a las víctimas:
“Sobreviví a la explosión de una bomba de racimo en septiembre de 2006. Por un momento deseé no haber sobrevivido. Ahora, un año después, puedo decir que soy afortunado de seguir con vida. A pesar de la destrucción causada por la guerra, somos capaces de rehacer los puentes y comenzar la reconstrucción. Pero ¿quién va reconstruir las vidas de la gente que ha sido mutilada o ha muerto por estas armas? Lo que cuenta es hemos sido testigo de la guerra y continuamos vivos para decirle al mundo que es necesaria la prohibición de las bombas de racimo. Miranos y verás por qué”. Mohamed Kassen Abbedd Snayeh, Líbano.

En Dublín, Marta San Román, prensa de Greenpeace.

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9.50 Greenpeace accede a las instalaciones de Expal en la avenida del Partenón, 16, en IFEMA, para reclamar a la empresa que deje de fabricar bombas de racimo que mutilan.

9.55 Los escaladores que iban a acceder al edificio por la puerta de la cafetería tienen problemas con uno de los camareros y no pueden entrar.

10.00 Vemos a cuatro escaladores en la terraza. Todo va bien. Seguimos adelante.

10.05 Los escaladores han conseguido desplegar la pancarta con unos pesos. Muchos trabajadores trajeados y curiosos se acercan a sacar fotos con su móvil.

10.11 Desconcierto entre el personal del edificio. En el hall 10 activistas están colocando siluetas mutiladas en el suelo ante la mirada sorprendida de los trabajadores y visitantes.

10.20 Llega la policía municipal a ver la zona y después la policía nacional.

10.25 Discuten policía municipal y nacionales por hacerse cargo de la situación.

10.30 Un equipo de 10 activistas ha conseguido acceder a las oficinas de Expal en la 5ª planta, donde quieren entregar un vídeo de niños de Camboya mutilados por bombas de racimo.

10.31 La policía accede a la 5ª planta para ver la situación. Han preguntado a los trabajadores de Expal si tenían armamento en las oficinas y han contestado que no. También les han preguntado si tienen información confidencial y al contestar que sí han empezado a desalojar a los activistas.

10.40 Los activistas continuan tanto en el hall como en la quinta planta.

10.41 Llegan dos patrullas de policía nacional. Dos policías se han quedado en la puerta y cuatro han subido a las oficinas de Expal. Los activistas siguen resistiendo pasivamente reclamando a Expal que deje de vender bombas de racimo que mutilan.

10.45 Llega una tercera patrulla de policía y entran en el edificio de Expal.

10.53 Un chico que trabaja en el edificio de Expal se ha acercado a los activistas y les ha contado que venía en el coche escuchando en la radio el problema de las bombas de racimo y que no sabía que era una empresa que tiene las oficinas en el mismo edificio en el que trabaja. Esto habla del ocultismo y la falta de transparencias de las empresas de armamento.

10.55 “Es increíble que en el siglo XXI se siga haciendo esto en España”, nos comenta una señora que sale por la puerta del edificio de Expal. Nadie sabe que venden bombas.

11.10 La policía está sacando a los activistas de Greenpeace de las oficinas de Expal de la 5ª planta. En el hall continúan puestas las siluetas mutiladas y la pancarta gigante en la puerta sigue señalando a Expal, ante la sorpresa de todos, como los fabricantes y vendedores de bombas de racimo que siguen mutilando.

11.15 Expal saca un comunicado en el que intenta explicar que todos los productos que comercializa no son ilegales y siguen los requisitos del Ministerio de Defensa. Greenpeace no les acusa de ilegalidad sino de comercializar con bombas de racimo que mutilan.

11.30 La policía va desalojando activistas de la 5ª planta.

11.31 Dos escaladores de Greenpeace han conseguido descolgarse junto a la pancarta en la fachada principal. En la 5ª planta nervios de algunos de los trabajadores y agresión a nuestros activistas.

11.34 Los activistas de la 5ª planta siguen resistiendo pacíficamente mientras reciben amenazas, insultos y arañazos por parte de los trabajadores de Expal.

Continua accion

11.35 Greenpeace en portada del Elpais.es y Elmundo.es. Llegan los bomberos para bajar a los escaladores.

11.40 Todos los activistas han sido desalojados de las oficinas de Expal en la 5ª planta. Se han situado en la puerta con pancartas justo debajo de la gran pancarta desplegada en la fachada del edificio.

12.00 Los bomberos se marchan y llegan medios de comunicación. Las teles y las radios están haciendo entrevistas a los responsables de Greenpeace en las puertas de Expal.

12.20 Los escaladores sobre la fachada continúan colgados y los activistas se concentran en las inmediaciones del edificio con pancartas en las que piden la prohibición de las bombas de racimo.

Acción Greenpeace Expal

12.35 Los responsables de la empresa mantienen la política que han tenido en los últimos años de negarse a dialogar con la organización: no quieren reunión con Greenpeace.

12.50 Responsables de Greenpeace entregan en los Ministerios de Defensa y Exteriores varias prótesis de afectados por las bombas de racimo para exigir al Gobierno la prohibición en España de estas armas.

Desde la puerta de Expal, Diego Delgado Valor y Nadia González, editores web de Greenpeace.

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Ayer se conocieron los datos de evolución de las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero que arrojan unos resultados muy preocupantes. Tras un leve receso en 2006, las emisiones vuelven a subir situándonos en 441 millones de toneladas de CO2 equivalente. Según la medida de referencia de 1990, estamos un 52,3 % por encima de lo establecido en el Protocolo de Kioto que incumplimos
de flagrante.

Llama la atención, en primer lugar, que anualmente conozcamos los datos por organizaciones externas al gobierno, en este caso Comisiones Obreras y Worldwatch, y que desde el Ministerio correspondiente no se aporte información relevante hasta meses después.

Si la declaración del Presidente Zapatero sobre la prioridad que da al cambio climático para esta legislatura es cierta, esperamos que ante el conocimiento de los datos expuestos se adopten medidas de emergencia que permitan recuperar la tendencia iniciada en 2006 de reducción de emisiones. Es urgente que los ministros Sebastián, de Industria; Álvarez, de Fomento; Solbes, de Economía y Espinosa, de Medio Ambiente expliquen cómo piensan actuar ante los datos conocidos. Esperamos que la vicepresidenta, Fernández de la Vega reúna con carácter urgente la Comisión Gubernamental sobre Cambio climático e informe posteriormente a los españoles sobre las medidas que se van a adoptar.

Existen al respecto numerosas propuestas que pueden encontrarse, por ejemplo, en la página web de Greenpeace y que afectan a los sectores energético, transporte agricultura, residuos, forestal o industrial así que no me extenderé sobre ellas. Simplemente decir que quedamos a la espera de las medidas que se van a adoptar.

De momento, en respuesta a los alarmantes datos, el Ministerio de Medio Ambiente ha hecho pública una nota en la que señala que “está evaluando los datos de las emisiones verificadas en 2007 de las instalaciones incluidas en el sistema europeo de comercio de derechos de emisión”. Lamentable.

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Este lunes ha comenzado en Dublín la última de las conferencias del proceso de Oslo, para la prohibición de las bombas de racimo. Más de 100 estados van a decidir si caminamos hacia un tratado que sirva para evitar más victimas causadas por las bombas de racimo o si éste nos servirá para salvar algunas bombas, llamadas inteligentes por algunos estados, que no casualmente son quienes las producen.

España parece que mantiene en la actualidad una posición ambigua que incluso parece que pretende moverse hacia la de aquéllos que abogan por un tratado más amplio, que firmen más países, pero aceptando algunas excepciones, es decir, aceptando que se sigan produciendo las bombas de racimo de las empresas de los países que defienden esta postura. Esto que quizá se deba a que en España hay dos empresas que fabrican estas bombas en territorio español. Se trata de Instalaza en Zaragoza y de Maxam-Expal en Álava. Instalaza fabrica la MAT-120, una bomba de racimo que contiene 21 submuniciones, con ciertos avances tecnológicos basados en mecanismos de autodesactivación electrónica, que según pruebas de laboratorio presentadas por la empresa no causarían daño a los civiles una vez finalizada la guerra. En el desarrollo de la MAT-120 Instalaza ha invertido 12 millones de euros. Por su parte, tenemos conocimiento de que Maxam-Expal fabrica la BME-330, una bomba de racimo multiuso.

El gobierno de España parece que pretende defender en Dublín que ciertas bombas de racimo de características similares a la MAT-120, que no causen un “daño inaceptable” para la población civil, sean excluidas. No es fácil adivinar qué considera el gobierno español como daño aceptable para la población civil, ni en qué población civil aceptaría que las bombas de racimo les hirieran o mataran de forma aceptable.

Ante tal situación, la pregunta que nos hacemos es si el gobierno español representa realmente la opinión de los ciudadanos de España con tal posicionamiento o si hay alguna otra consideración que tienen en cuenta.

En definitiva, el gobierno de España está ante una situación en la que va a tener que elegir entre salvar a las víctimas o salvar a algunas bombas de racimo. El gobierno de Zapatero va a tener que elegir entre las preferencias de la mayoría de los ciudadanos españoles (cerca de 44 millones de civiles, y unos 150.000 militares) y los intereses de los dos productores de este tipo de arma tremendamente letal con la población civil. El gobierno español tiene ante sí la oportunidad de posicionarse ante la comunidad internacional por la paz, por el humanitarismo y por las víctimas.

Pero existen muchas otras razones que deberían llevar a España a pedir la prohibición total de las bombas de racimo, sin exclusiones, sin retrasos y sin excusas. El gobierno de España debe cumplir la ley. La ley internacional y la ley nacional. La ley que desde finales de 2007 regula el comercio de armas español obliga al gobierno a la consecución de un tratado que prohíba todas las bombas de racimo. El derecho internacional humanitario, al cual España está sometida, prohíbe el uso de armas que no sean capaces de distinguir en sus ataques entre civiles y militares. Las bombas de racimo son una de estas armas. No hay más que remitirse a los hechos para saber cuál es su uso. En este sentido no vale el argumento de que la culpa de que haya civiles muertos y mutilados sea de quienes usaron el arma y no del arma en sí. Una guerra es una situación tremendamente compleja en la que los militares van a usar las armas que tengan a su alcance de la forma en que las circunstancias se lo permitan. Es por eso que debe mantenerse fuera de circulación todo armamento que pueda matar, herir o mutilar a niños, mujeres, ancianos y, en definitiva, cualquier persona no relacionada con la guerra que por desgracia le haya tocado sufrir. La humanidad ya ha dado pasos importantes prohibiendo el uso de armas como las minas antipersona. Ahora es el momento de prohibir sin ambigüedades otra de ellas, las bombas de racimo y el gobierno de España tiene la oportunidad de hacerlo, si quiere.

La sociedad civil española y mundial que trabaja por la prohibición de las bombas de racimo está más fuerte que nunca. Centenares de organizaciones de decenas de países que producen, almacenan, venden o son afectados por las municiones de racimo se han dado cita en Dublín para hacer llegar la opinión de la gente corriente a los representantes gubernamentales. España está representada por miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, que contarán con el asesoramiento de técnicos del Ministerio de Defensa. La presencia de la CMC Barcelona y Greenpeace se encargan y encargarán de hacer llegar la voz de la mayoría de la sociedad española a Dublín, mediante la recogida de miles de firmas de ciudadanos, más de 150 adhesiones de apoyo al manifiesto por el que se pide la prohibición total de las bombas de racimo, mediante la presencia en medios de comunicación, mediante la sensibilización y el diálogo con parlamentarios. En este sentido el parlamento catalán ha aprobado una resolución por el que de manera unánime pide que el gobierno español trabaje por la eliminación de las municiones de racimo. En esta línea se está trabajando con diputados y diputadas del parlamento español para pedir su apoyo para que el gobierno asuma su responsabilidad y no promueva con un tratado internacional insuficiente más víctimas civiles a causa de las bombas de racimo.

Del 19 al 30 de mayo tenemos en Dublín la oportunidad de demostrar que somos capaces de trabajar por un mundo en paz. La sociedad civil mundial española le pide a todos los gobiernos presentes y al español en particular que asuman su responsabilidad y prioricen la vida de las personas a los intereses económicos y militares. El gobierno español debe trabajar por la prohibición de la totalidad de las bombas de racimo, porque sólo así podremos estigmatizar su uso y conseguir que todos los países se vean obligados legal o moralmente a dejar de producirlas, venderlas, almacenarlas y usarlas. Prohibir las bombas de racimo es posible y necesario, por lo que a nosotros se refiere, la palabra la tiene el gobierno español.

Web: Bombas de racimo

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