En la India el 86% de los campesinos tienen menos de 2 hectáreas de tierra. 65% sólo dependen de la lluvia para el riego. Millones de agricultores viven exclusivamente de la venta de su algodón (el comercio internacional de algodón suma en valor una cifra aproximada al de arroz, unos 12.000 millones de dólares). El salario medio de un obrero del campo es de 50 rupias al día, es decir 0,90 euros. El 77% de la población vive con menos de 20 rupias al día, unos 40 céntimos de euro. Ésta es la miserable situación que aprovechan las empresas que prometen riqueza a quienes siembran sus transgénicos.
Pero, ¿cual es la realidad de los transgénicos? ¿Se cumplen las promesas de productividad? Una vez más hemos demostrado no solamente que esto es mentira, que nos engañan, sino que el modelo ecológico es más resistente a los impactos climáticos, más productivo en términos netos, mas biodiverso. Desde Greenpeace acabamos de presentar el informe “Recolección del algodón: la elección entre el algodón ecológico y el transgénico para el campesinado en el sur de la India”. En él se demuestran mayores beneficios económicos para quienes cultivan algodón ecológico frente a quienes cultivan transgénico.
En la India el coste de producir algodón transgénico duplica al ecológico. Así de claro. La necesidad de utilizar numerosos productos químicos vinculados al cultivo del algodón transgénico insecticida Bt incrementa los costes para el agricultor, lo que provoca considerables y crónicos endeudamientos (desde la entrada del algodón transgénico, los agricultores que han optado por estos peligrosos cultivos utilizan hasta 26 pesticidas). En años secos la cosecha ecológica es superior a la transgénica por su mayor adaptación, por lo que los ingresos netos de la cosecha ecológica duplican a los del transgénico. En años húmedos no es significativamente superior la producción del transgénico.
Cientos de miles de agricultores acaban desesperados. Según datos del Gobierno de la India, entre 1997 y 2008 se suicidaron 200.000 agricultores y la cifra va en aumento. El motivo principal son las inmensas deudas. Una gran parte coinciden con las regiones en que se cultiva algodón Bt.
Y aún así las empresas y los gobiernos quieren seguir inundándonos de transgénicos. En la India como en España la mayoría de la población agraria y urbana dice NO a los transgénicos. Súmate a nuestro clamor.
Juan Felipe Carrasco, responsable de la campaña de Transgénicos de Greenpeace
- Galería de diapositivas sobre el algodón en la India
- Noticia: Greenpeace demuestra mayores beneficios económicos del algodón ecológico frente al transgénico en la India

Nos alegra muuuucho que se empiece a hablar de este grave problema.
Desde la Fundación Fabrics For Freedom hemos lanzado el proyecto http://www.estabolsatienetela.com con el objetivo de crear un futuro sostenible para los agricultores y productores de la India.
Una bolsa de algodón eco que nace con una “bonita historia” detrás: La elección de las semillas, su cultivo, el teñido, su printado, la confección, el packaging … se han llevado a cabo de manera ecológica, y siguiendo los criterios sociales, medioambientales y económicos del Comercio Justo.
No es extraño, vistas las consecuencias trágicas que la implantación de la biotecnología de mercado puede traer a los más pobres, y a la diversidad de cultivos y de la vida, que en Haití se hayan manifestado el 4 de junio diversas organizaciones, entre ellas la Vía Campesina, y miles de agricultores contra la introducción de semillas híbridas de Monsanto, en un paquete “donado” por la empresa, junto con semillas de diversas hortalizas, al proyecto Winner, llevado a cabo por la embajada de EE.UU. en Haití para “ayudar” a los campesinos y difundir “la democracia y el libre mercado”… Aunque el gobierno haitiano insiste en que dichas semillas no son transgénicas, la penetración en el mercado haitiano, vendiendo en principio sus semillas a bajo precio, causa pánico, porque pondrá en peligro la existencia de las semillas criollas, y más teniendo en cuenta que para su cultivo harán falta insumos agroquímicos de la propia Monsanto (téngase en cuenta que los beneficios de Monsanto en ventas de agroquímicos han descendido el pasado año en un 15%), y que las semillas híbridas tienen descendencia estéril, por lo cual no pueden almacenarse para la siguiente cosecha.