Una vez destruidos los últimos reductos libres de cemento de nuestro litoral, algún ideólogo del neo-desarrollismo ha lanzado la idea de colonizar el mar. Imitando el dudoso modelo que se inició en Dubai de construir urbanizaciones en islas artificiales frente a la costa, una promotora Valenciana plantea construir una isla frente a la playa de la Malvarrosa.
Vaya por delante que la idea no es original: ya Jesús Gil planteó algo similar en su momento de máximo esplendor marbellí, aunque aquello no tuvo el apoyo esperado y, finalmente, se desechó.
A la isla no le faltaría de nada: chalés adosados, pareados o lofts, con su amarre, hoteles, gimnasios…el imprescindible campo de golf e incluso un club de campo (!?). Vamos que lo único que desconocemos es si estaría unida por tren de alta velocidad al mega-casino de Los Monegros para el caso probable de que les apeteciera a sus ocupantes jugarse unos eurillos.
Desconocemos como sortearía la isla el escollo de la legislación que protege nuestras costas. Pero imagino que, teniendo en cuenta la presencia en la misma de complejos tan ilegales como el de la playa de El Algarrobico en el Parque Natural de Cabo de Gata y otros muchos ejemplos de feísmo en el litoral, no será un obstáculo demasiado difícil de salvar para sus promotores.
Es evidente que dada la influencia que sobre las corrientes y, por tanto, sobre el transporte de sedimentos, tendría la mole de cemento, es más que dudoso que las playas puedan aguantarlo. Muchos más serían los impactos sobre el dañado ecosistema marino del levante español.
De momento las autoridades autonómicas y civiles valencianas no se han pronunciado sobre este proyecto, al que llaman “La Luna de Valencia” (fijense que el nombre va en línea con el gusto del proyecto), aunque conocidas las dificultades que ponen a los barcos de Greenpeace en el puerto de Valencia, estamos seguros que les encantará. Al menos, en fin, nos dejan con el beneficio de la duda, cosa que no podemos decir de los próceres de Aragón que rapidamente han dado su bendición al proyecto de Los Monegros.
Juan López de Uralde. Director Ejecutivo de Greenpeace España.


Segundo a Agência Europeia do Ambiente, no seu 4º relatório sobre o Ambiente e a Europa (Outubro 2007), Portugal, Irlanda e Espanha são os países europeus em que a urbanização e a impermeabilização do solo ao longo da costa (faixa litoral de 10Km) mais aumentou na década em análise (1990-2000). E continua, pelos vistos, aí como aqui – não basta o que já estragaram!
Parece que não há limites para a ganância…
También pondrían una autopista hacia Pocero-city.
Hablando en serio. Además de ser una especulación puesta sobre la mesa y llenando los telediarios de especulación urbanística; hay aspectos curiosos. Piden que se moje el ayuntamiento de Valencia; pero reconocen que la costa es competencia del Estado. Legalmente es un proyecto que está entre dos aguas. La teoría especulativa es claras, los promotores no tienen que pagar por el suelo y ya os podeis imaginar lo que debe costar una parcela en la playa y con derecho de amarre.
Por otro lado las técnicas de construcción de puertos han avanzado mucho en estos años. Aquí en Gijón la ampliación del superpuerto están ganando 140 hectareas al mar Cantábrico, como mareas de más de 4 metros, en zonas que superan los 20 metros de profundidad y en un área abierta al mar. Pues así con todo sale el metro cuadrado, (con última revisión que hicieron de costes que eleva la obra a 800 millones) a unos 570 euros el metro cuadrado. Así que en Valencia, con profundidades mucho menores y menos problemas técnicos el coste debería ser mucho menor. Lo que no entiendo son esos 5000 millones de los que hablan los promotores; me parece una cifra disparatada.
En cualquier caso, como los especuladores urbanísticos vean rentabilidad en la jugada nos podemos encontrar con una costa mediterránea plagada de islas artificiales. Y OJO!. Que ya me topé con defensores de la iniciativa argumentando que las islas artificiales podían servir de sustento a parques eólicos.
Saludos y suerte
Está claro que los seres humanos no tenemos límite. Pero, ¿de dónde nos viene ese ansia tan egoísta?, aún no lo sé. Hace poco tiempo vi un documental sobre el por qué todos los animales trabajan en conjunto para alcanzar un beneficio mutuo, es decir, un beneficio para la especie. Ponían el ejemplo de las hormigas, que aún doblándonos en número a los humanos, no están devorando el planeta ni nada parecido. Y es curioso. Resulta que tanto las hormigas como el resto de animales y plantas constituyen un “superorganismo”, en el que, bien organizadas, consiguen la armonía global entre su especie y el entorno. Los científicos se hacían la pregunta de por qué los humanos no alcanzan este grado de desarrollo y la clave está (fíjense) en que cada persona actúa y busca SU PROPIO BENEFICIO. Esto es sin duda lo que nos lleva a tales desastres y tales irresponsabilidades. Así que creo que el problema no está en que somos demasiadas personas y que ya no cabemos todos con nuestros “chalecitos” y nuestros “caprichitos” en las costas… Más bien, es esa búsqueda del beneficio individual lo que nos lleva a acabar con todo lo que nos rodea.
Mi solución: LA EDUCACIÓN.